16 abril, 2024

Viaje a Egipto: Crucero por el Nilo

Día 4: Vuelo de El Cairo a Luxor y visita de la ciudad

Tocaba despedirnos de la capital egipcia para coger nuestro vuelo a Luxor, la antigua Tebas. Cogimos un vuelo doméstico de 1 hora de duración y al llegar a Luxor nos trasladaron al Hotel Hilton Luxor Resort & Spa, que se encuentra junto al Nilo y estaba muy bien. 

Una vez nos instalamos, serían las 14.30, preguntamos en recepción si era factible coger un taxi que nos llevara al Valle de las Reinas para visitar alguna tumba. Nos lo quitaron de la cabeza por decirnos que se tardaba una hora y media en llegar y el valle cerraba a las 17.00. Sin embargo, esta información no fue veraz, pues más tarde descubrimos que se tardaba 45 minutos como mucho. 

Por tanto, decidimos quedarnos descansando en la magnífica piscina del hotel hasta la tarde que fuimos en taxi al Museo de Luxor, que en principio abría de 09.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00, y según la recepcionista incluso en Ramadán. Sin embargo, al llegar a la puerta nos lo encontramos cerrado por Ramadán. Así que, sin más remedio nos fuimos a dar un paseo por la rivera del Nilo, nos tomamos unas cervezas en una terraza/barco y terminamos dando un paseo por la ciudad hasta que fuimos a cenar al famoso Sofra Restaurant & Café. Nos gustó mucho la comida, sobre todo las taamiya (falafels) y los hawashi, y fue bastante barata. Eso sí, llegamos sin reserva y tuvimos que darnos una vuelta en la que aproveché para cortarme el pelo en una peluquería, porque se recomienda reservar.

Día 5: Templos de Dendera y Abydos

Guardar un día para visitar los Templos de Dendera y Abydos y totalmente imprescindible. No suele estar incluida en los paquetes turísticos estándar, por lo que hay que hacerlo por tu cuenta o solicitarlo expresamente a la agencia.  Además, esto hace que no haya practicamente turistas y puedas disfrutar de ellos mucho más tranquilo que del resto de templos que verás en el crucero. Merecen mucho la pena, ya que son dos de los templos mejor conservados de todo Egipto, debido a que fueron completamente sepultados por arena y el lodo proveniente de las crecidas del Nilo, lo que hizo que estuvieran protegidos de la interperie. 

Para hacer esta excursión el guía y un conductor nos recogieron en el hotel  por la mañana temprano, para hacer el trayecto por carretera. La primera parada fue el Templo de Hathor en Dendera, a unos 80km al norte de Luxor (entre 1,5 y 2h).

Se sabe que este complejo comenzó a ser  construido desde el 1.500 A.C. aproximadamente. Pero de todo el complejo, que cuenta con numerosos edificios, el atractivo principal es el ya mencionado Templo de Hathor, que es simplemente espectacular. Este templo erigido sobre uno más antiguo fue construido en la época Ptolemaica, del 30 A.C. al 14 D.C. 

El interior del templo es impresionante, con sus enormes columnas decoradas con grabados pintados. No puedes dejar de maravillarte cuando piensas en el trabajo que debió llevar el levantar este enorme templo y sobre todo, que no se trataba de poner piedra sobre piedra, sino que muchos artistas de la época tuvieron que tallar la totalidad de los muros y columnas y pintarlos.

Un elemento que hace este templo muy especial es el llamado Zodiaco de Dendera, un bajorrelieve que se encontraba en uno de los techos. Ahora mismo se encuentra una replica, porque cómo no podía ser de otra manera, fue robado y se encuentra en París. Este Zodiaco es una representación circular con constelaciones zodiacales, algo totalmente novedoso en la época. 

Algo característico de alguna de las paredes y el techo del templo es que se encuentran quemadas, ennegrecidas. Según el guía, esto se debe a que cuando comenzó a expandirse el cristianismo y los cristianos eran perseguidos, muchos se refugiaban en antiguas ruinas abandonadas y que al encontrarse con grabados paganos intentaron borrarlos. De ahí que no solo se encuentren paredes quemadas sino muchos relieves de divinidades egipcias machacados. Sin embargo, esta teoría puede ser bastante parcial, y es que el Islam prohibe la idolatria (representaciones humanas y de animales) y es bien probable que fueran musulmanes los que destruyeran dichos relieves. No estoy seguro de que haya un versión oficial.  

La segunda parada en el día sería en el Templo de Abydos, situado a unos 100 km al norte de Dendera (2h). Se trata del templo funerario del faraón Seti I, que terminó de construir su hijo Ramses II, uno de los más grandes y conocidos faraones de la historia egipcia. 

Aquí encontramos la Lista Real de Abydos, que contiene el nombre de «todos» los faraones que había habido en Egipto. El entrecomillado de «todos» es porque Seti I dejó fuera de la lista a muchos faraones que por un motivo u otro consideraba indignos o usurpadores. Por ejemplo no aparece Akenaton ni su hijo Tutankamon , ni Ay I.

Abydos era un santuario dedicado al dios Osiris, y donde se creía que descansaba su cabeza, por lo que fue un lugar de peregrinación y necrópolis durante más de 4.500 años. Por este motivo, en esta zona se encuentran decenas de tumbas, la mayor parte aún sin excavar. 

El edificio más importante es el Templo de Seti I, que tiene forma de L y está dedicado a seis importantes dioses además de al faraón Seti I. Sin duda se trata de uno de los templos mejor conservados y que más merecen la pena visitar de todo Egipto. 


Día 6: Templo de Karnak, Templo de Luxor y Valle de los Reyes

Pasamos nuestra primera noche a bordo del que sería nuestro barco para el crucero: el Semiramis II. El barco era de la categoría más alta disponible con la agencia contratada. Aunque por lo que pude ver, hay barcos mejores. Este no estaba mal, las habitaciones eran muy amplias, limpias y camas cómodas. La comida del buffet libre estaba bastante buena. A mejorar diría que es el crucero más lento de Nilo, por lo que nos adelantaban todos y nos comíamos el humo que dejaban algunos cuando estábamos en cubierta. 

Este primer día de crucero lo comenzaríamos con las visitas de la zona de Luxor, la antigua Tebas. Salimos del barco a las 7.30 para ver el conjunto de templos de Karnak. El principal atractivo es el Templo de Amón-Ra,  el que fuera uno de los más importantes y grandes de Egipto, sus monjes llegaron a tener un gran poder en la política y sociedad egipcias. Empezó a construirse alrededor del 1.570 a.c. y continuó siendo ampliado y decorado a lo largo de 1.500 años. 

Lo más espectacular del templo es su Gran Sala Hipóstila, con 134 altas columnas de piedra tallada. Algunas mantienen algo del color que antiguamente decoraba la totalidad de la sala que, en su día, estaba cubierta. También encontramos en Karnak el obelisco de Hatshepsut, el más alto de Egipto. 

Tras Karnak fuimos a visitar el Templo de Luxor, unido con el anterior por la Avenida de Esfinges, de 3km de longitud. La finalidad de este templo era la de guardar las estatuas de los dioses Amón, Mut y Jonsu durante las crecidas del Nilo, que inundaban Karnak. Es por tanto, un templo de menores dimensiones pero no por ello menos impresionante. Se encuentra en el corazón de la ciudad de Luxor, y de hecho lo pudimos ver por fuera la noche anterior. 

La construcción principal fue realizada por orden de los faraones Amenofis III y Ramsés II, esto es entre los años 1390 y 1213 a.c., aunque posteriormente se añadirían recintos y se modificarían estructuras por parte de otros faraones, e incluso Alejandro Magno y por romanos. Cientos de años después la ciudad fue creciendo y se construyó sobre el mismo templo, erigiéndose incluso una mezquita. Las excavaciones arqueológicas despejaron el pueblo y restauraron el templo tal como fue en la antigüedad. 

Tras estas dos imprescindibles visitas de la parte oriental del Nilo, quedaba visitar la parte occidental, donde encontramos los Colosos de Memnón, el Valle de los Reyes, el Valle de las Reinas, el Templo de Hatshepsut, el Templo Medinat Habu, las Tumbas de los Nobles y el Ramesseum. Aunque nos hubiera gustado poder visitar todo, en especial el Templo Medinat Habu y la Tumba de Nefertari, el crucero zarpaba a las 15:00 y solo pudimos ver los Colosos de Memnón, el Templo de Hatshepsut y 4 tumbas del Valle de los Reyes.

Los Colosos de Memnón son dos enormes estatuas de 18 metros de alto que representan al faraón Amenofis III, y que guardan la entrada al templo funerario de éste, el cual se encuentra en excavación. 

El Templo de Hatshepsut es diferente a los que habíamos visto anteriormente. Se encuentra excavado en la misma montaña y se accede a él por una larga rampa. Fue mandado construir por una de las pocas faraonas que ha tenido Egipto y que con gran poder y astucia consiguió poner en un segundo plano a su sobrino, hijastro y esposo Tutmosis III y proclamarse faraón. 

El templo se encuentra en Deir El Bahari, famoso por ser muy caluroso, así que debes llevar agua e ir bien preparado, ya que puedo dar fe que hace muchísimo calor. Cuando se construyó, durante el reinado de Hatshepsut (1473-1458 a.c.) debió ser mucho más impresionante pues se accedía a través de una calzada flanqueada por esfinges y contaba con jardines de árboles exóticos y plantas aromáticas.

A la hora de visitar el Valle de los Reyes, teníamos serias dudas de qué tumbas visitar. Hay muchísimas, algunas abiertas al público y otras no, dependiendo del momento en el que vayas pues algunas pueden encontrarse en mantenimiento. La entrada general incluye 3 tumbas a elegir de unas 10 que suelen encontrarse abiertas e incluidas en dicha entrada. Además, hay otras 3 tumbas que puedes visitar pagando una entrada aparte por cada una de ellas.

De las tumbas que incluía la entrada general, visitamos la de Ramses III, la de Tawosret/Sethnajt y la de Ramses VII, en orden de mejor a peor. Las dos primeras, sobre todo la de Ramses III son una maravilla, pero con la de Ramses VII nos equivocamos completamente, no merece la pena. 

Nosotros íbamos con un grupo grande del crucero, así que nuestro guía nos dio una serie de explicaciones generales fuera de las tumbas y después fuimos cada uno por nuestra cuenta visitándolas. Un consejo sería visitarlas en diferente orden que el resto del grupo, y de peor a mejor. Todo el grupo empezó visitando la de Ramses III (foto de arriba) y luego las otras dos no les gustó tanto y además se acumularon todos en la misma. Nosotros empezamos de peor a mejor y además pudimos ver la mejor de todas completamente solos. 

Las tumbas para las que necesitas una entrada específica son la de Tutankamon, la de Seti I y la de Ramses V y VI. La tumba del famoso faraón Tutankamon no merece la pena. Normalmente los faraones iniciaban la construcción de la que sería su tumba, al inicio de su reinado o antes para haberla finalizado antes de su muerte. Tutankamon murió a los 18 años por lo que su tumba a penas había comenzado a construirse. Por tanto, se le asignó la tumba que había construido para sí el sumo sacerdote Ay, mucho más sencilla que la de cualquier otro faraón. 

Teníamos muchas dudas entre las otras 2, pues la de Seti I, en principio, es la más espectacular de todas, pero también las más cara (1.000 EGP ~ 50 euros), mientras que la de Ramses V y VI tan sólo costaba 100EGP. Nos terminamos decantando, por recomendación del guía, por la de Ramses V y VI y la verdad es que no nos arrepentimos. 

Si tenéis la oportunidad de ir al Valle de las Reinas, merece mucho la pena entrar en las tumbas de Nefertari y la de Amunherjepshef.La primera debe ser de los monumentos más bellos y mejor conservados de Egipto, pero creo que la entrada es cara.

De vuelta en el barco, comenzamos la navegación hacía la que sería nuestra primera parada en la madrugada del día siguiente, el Tamplo de Edfu. Durante la tarde, pudimos descansar en la cubierta del barco, donde se encuentra la piscina, aunque este tramo del crucero se disfruta menos por la cercanía a Luxor, con lo cual es más feo y más contaminado. 

Día 7: Edfu y Komb Ombo

A las 7 de la mañana nos bajamos del barco para ir en calesa al templo de Edfu. Supongo que se puede llegar al templo caminando o en cualquier otro medio, pero lo típico, la turistada, es hacerlo en calesa y nosotros no íbamos a ser menos. 

El Templo de Edfu, construido en honor al dios Horus con cabeza de halcón es uno de los más grandes y mejor conservados de Egipto. Las inscripciones en sus muros ha dado muchas información sobre el periodo grecorromano, ya que fue construido en el periodo ptolemaico (237 al 57 a.c.) 

Creo que es, después de Dendera y Abydos, el templo que más me gustó de todo el viaje. Se encuentra en muy buen estado de conservación por haber quedado totalmente sepultado bajo la arena del desierto. Sus muros están totalmente cubiertos de jeroglíficos, de los cuales destacan los de la sala del laboratorio, por tratarse de los ingredientes de perfumes e inciensos utilizados hace 2000 años. 

Después de la visita al templo, vuelves a subir a la calesa  y es «recomendable» por no decir obligatorio dar una propina al conductor de unas 20 o 30 EGP, aunque se quejará amargamente para que le des más. 

De vuelta al barco, tocaba disfrutar del paisaje del Nilo y la piscina de la cubierta, pues no llegaríamos al Templo de Kom Ombo hasta después de la puesta de sol. Este templo es el único de todo Egipto dedicado a dos dioses, Sobek con cabeza de cocodrilo y Haroeris con cabeza de halcón. Este hecho está reflejado en la arquitectura del templo, con dos entradas, dos salas hipóstilas y dos santuarios, todos simétricos. 

El templo de Kom Ombo se encuentra en la orilla del Nilo, por lo que es muy cómodo acceder ya que el barco te deja en la misma puerta. Algo curioso que encontramos en este templo son unos relieves con instrumentos quirurgicos utilizados en la época. Además, es el único templo que se visita de noche, con iluminación artificial. 

De vuelta al barco, navegariamos toda la noche hasta llegar a Asuán de madrugada. El mayor atractivo de los alrededores de Asuán es el famoso templo de Abu Simbel, que se encuentra a 3 horas en coche de la ciudad. Por tanto, para que cunda el día y se puedan hacer otras actividades, es necesario levantarse de madrugada para llegar a Abu Simbel por la mañana. En nuestro caso nos levantamos a las 4 de la mañana.

Día 7: Abu Simbel y pueblo nubio

Los templos de Abu Simbel son dos maravillosos templos mandados construir por Ramses II en el siglo XIII a.c. y cuentan con unas de las fachadas más impresionantes de todo Egipto. Estos templos son el Gran Templo de Ramses II y el Templo de Hathor

El Gran Templo de Ramsés II es el principal templo de Abu Simbel, y probablemente el más conocido de Egipto. El templo está dedicado a los dioses Ra-Horajty, Amón, Ptah y al mismísimo Ramsés II deificado. Las cuatro estatuas de 20 metros del faraón talladas en la roca de la montaña te dejarán con la boca abierta. Si bien el exterior es espectacular, por dentro hay otros templos más bonitos como el de Dendera o Abydos. El interior no es muy amplio, aunque hace un efecto muy chulo al entrar la luz por la puerta, de madrugada, iluminando las cuatro estatuas de dioses del Sancta santórum, y dejando los laterales del templo muy oscuros. 

Esta no era la localización original del templo, ya que tuvo que ser trasladado cuando construyeron la presa alta de Asuán, que inundó todo el valle.

El Templo de Hathor, es el segundo templo de Abu Simbel. Este templo pasa más desapercibido y no da tanta impresión al encontrarse al lado de su «hermano mayor» mucho más grande y espectacular, sin embargo se trata de una obra de ingeniería alucinante. Lo mejor del templo es su fachada, con la entrada custodiada por cuatro estatuas de 10 metros de altura de Ramses II y su esposa Nefertari. 

Una curiosidad del Templo de Hathor es que la reina Nefertari lleva el vestido de la diosa Hathor y tiene las mismas dimensiones que el faraón, lo cual indica lo importante que era la reina para el faraón. Normalmente a las mujeres se les representaba con una altura muy inferior a la del faraón, por las rodillas.

De regreso en el bus volviendo a Asuán, nos informaron que debido al fuerte viento racheado no podríamos hacer la visita al Templo de Philae. Esto fue una decepción pues nos habían hablado muy bien de este templo que se encuentra en un entorno muy bonito a orillas del Nilo. El motivo de cancelar la visita es que al templo se accede en lancha, y nos dijeron que no podía navegar con vientos tan fuertes. Pienso que fuimos engañados, porque no hacía tanto viento y además nos lo terminaron compensando con una visita al pueblo nubio por la tarde, al cual se llega en lancha motora. 

Para «compensar» la no visita a Philae, nos ofrecieron un tour por Asuán de noche. Este tipo de visitas siempre nos gusta hacerlas por nuestra cuenta, con la libertad y tiempo que esto nos otorga, pero además nos teníamos que levantar a las 3.30 a.m. por lo que esa noche queríamos acostarnos pronto. Así que terminamos decantándonos por la visita al pueblo nubio. 

El pueblo nubio incluía ir a ver la Isla Elefantina. En esta isla hay unas ruinas muy mal conservadas de un templo y de casas de adobe de la época romana. Lo único que merece la pena son las vistas al Nilo y la ciudad de Asuán. Visitamos dos pueblos nubios, uno bastante feo y sucio que se veía que no estaba bien preparado para el turismo y otro a la orilla del Nilo con grandes casas pintadas de vivos colores y que se veía que era una atracción turística total. 

La visita al pueblo Nubio me pareció una tomadura de pelo. Ves alguna casa de nubios con las decoraciones y artesanías típicas. Suelen tener cocodrilos pequeños y alguno grande encerrados en jaulas prácticamente de su tamaño, lo que da bastante pena. Lo que más me gustó de esta visita fue el agradable paseo en lancha y el baño en el Nilo en una playa de arena del desierto. 

Después de este paseo por el Nilo y la visita al pueblo nubio, volvimos al barco donde pasaríamos la última noche antes de volver a España. 

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