28 julio, 2026

México 2022: DF y Altiplano Central

Del 21 de septiembre al 3 de octubre de 2022, Elena y yo viajamos a la parte central de México. Hemos vuelto enamorados de este país tan colorido, tan vivo, que tiene una gastronomía espectacular y una historia y cultura realmente interesante y que va de la mano de la nuestra. 

El itinerario del viaje fue el siguiente:

Días 1 al 3 México DF
Día 4 Cholula y Puebla
Día 5 Taxco
Día 6 Queretaro
Día 7 Queretaro, Bernal y Tequisquiapan
Día 8 San Miguel de Allende
Día 9 Guanajuato
Día 10 Morelia
Día 11 Tzintzuntzan, Pátzcuaro e Ihuatzio
Día 12 Morelia y vuelta a DF
Día 13 DF y regreso a España

Día 1: Mexico DF. Casco histórico.

Nos hospedamos en en el Hotel Histórico Central, que estaba bastane bien, aunque nos tocó una habitación muy mala, pequeña, sin ventanas al exterior y al lado de una sala de máquinas ruidosa. Sin embargo, los desayunos eran muy completos y se encontraba en pleno centro de la capital. 

Tras desayunar en el hotel, salimos con el free tour que ofrecía el mismo hotel a las 9.15. Bajamos por C/Madero hasta el Zócalo, dónde se encuentra la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Se fundó en 1570, sustituyendo a la antigua de 1524. Es una de las más bellas obras de arquitectura hispanoamericana y cuenta con diversos estilos ya que su construcción se prolongo durante muchos años. Como curiosidad, al igual que muchos edificios del centro, la catedral se está hundiendo debido a lo arcilloso del terreno, que anteriormente era un lago.

Continuamos por la C/República de Guatemala donde se encuentra el Centro Cultural de España, que visitaremos por la tarde y que lleva al Templo Mayor. O más bien lo que queda del Templo Mayor que es poca cosa. Rodeamos la Catedral, vemos el Zócalo con la enorme bandera mexicana. No podemos visitar el Palacio Nacional porque López Obrador ha trasladado la residencia presidencial al mismo y las visitas turísticas han quedado prohibidas.

Llegamos hasta la fachada del Museo de la Ciudad de México, el Hospital de Jesús que no se puede visitar desde que empezó el Covid y la Parroquia de Jesús Nazareno y la Inmaculada Concepción fundados ambos por Hernan Cortés, el cual está enterrado en esta última. Entramos en el centro comercial Palacio de Hierro que tiene una bonita cúpula de cristal de colores.

Visitamos el precioso Palacio de los Condes del Valle de Orizaba, comunmente conocido como Casa de los Azulejos. Es un bonito edificio con la fachada cubierta de azulejos de color blanco, azul y amarillo. Actualmente es una cafetería, por lo que se puede entrar para disfrutar del bonito interior.

El siguiente edificio que visitamos fue el Palacio Postal, de arquitectura eclectica y construido a comienzos del siglo XX, se trata de uno de los mejores símbolos del Porfiriato. El porfiriato es una periodo de la historia de México, en el que el gobierno estuvo en poder del militar Porfirio Díaz. Este político y militar llevó a cabo bastantes cambios en México, muchos de ellos positivos para su economía y desarrollo, pero otros negativos en cuanto a la mayor desiagualdad y maltrato a las comunidades ingígenas. Nuestro guía nos contó que en México se criticaba a Porfirio Díaz por renegar de sus raíces mexicanas, queriendo europeizar el país y su cultura, hasta el punto de usar maquillaje para parecer más blanco. 

El free tour terminó en el Palacio de Bellas Artes,  donde entramos para ver los murales de Diego Rivera y otros pintores mexicanos. Este precioso edificio se empezó a construir durante el gobierno de Porfirio Díaz, aunque no se culminó hasta después de la Revolución Mexicana, en 1934, es por eso que mezcla distintos estilos arquitectónicos como el art nouveau en su exterior y el art decó en el interior. El edificio de enfrente tienen una cafeteria desde la que se puede disfrutar de bonitas vistas al Palacio de Bellas Artes. Cuando subimos nosotros había una larga cola para tomar algo, pero si que pudimos hacer la foto desde un lateral. 

El resto del día continuamos explorando el centro de la ciudad por nuestra cuenta. Visitamos el Templo de San Francisco, con bonita fachada, aunque sobrio en el interior. Vimos la fachada del Palacio Iturbide, de estilo barroco y único palacio de la época virreinal construido con cuatro alturas.  

El guía nos recomendó algunos sitios donde comer, y probamos algunos de ellos. Tomamos la sopa Pozole en Casa de Toño, cadena con pinta de comida rápida pero buena calidad; quesadillas de huitlacoche y tacos de cochinita pibil en Los Callejeros; tacos de papa, chicharrón en adobo, frijoles y chicharrón en salsa verde en Tacos de Canasta Los Especiales, muy baratos y auténticos aunque, para nuestro gusto, de peor calidad que otros sitios a los que fuimos. 

Ya comidos, continuamos con nuestra visita al centro de la ciudad, en esta ocasión quisimos volver a entrar en la catedral para disfrutarla más tranquilos, sin las prisas del free tour y sin que estuvieran celebrando misa, como la vez anterior.

Decidimos parar a tomar un margarita en Terraza Catedral, en un hostal de la C/República de Guatemala. El lugar esta bastante bien, con bonitas vistas, aunque el precio de las bebidas algo elevado. Aprovechamos lo cerca que estabamos para entrar al Centro Cultural España para ver la exposición que había en ese momento. No nos gustó demasiado. Después visitamos el antiguo Colegio de San Idelfonso, con murales de Diego Rivera y otros muralistas.

Ya acabando la tarde nos acercamos a ver la impresionante fachada de la Iglesia de la Santísima Trinidad. Construida a mediados del siglo XVIII como templo anexo al hospital para sacerdotes. La fachada principal, de estilo churrigueresco, es su mayor atractivo.

Para acabar la tarde y ya bastante agotados, callejeamos un poco por la zona alrededor del Zócalo, hasta volver al hotel a descansar. Por la noche cogimos un Uber al restaurate Casa Virginia Mónica Patiño. Se encuentra en la zona de Roma Norte y es de comida mexicana fusión. Todo lo que probamos estaba buenísimo, lo que justifica su elevado precio. Aquí tuvimos nuestro primer contacto con la realidad del picante en la cocina mexicana, y es que al pedir el aguachile de camarón que llevaba chile habanero, el camarero nos indicó que picaba un poco. La realidad fue que nos puso la boca ardiendo y casi no pudimos acabarlo. Acabados de cenar volvimos al hotel en Uber, que la verdad es que funciona bastante bien en DF.

Día 2: México DF. Chapultepec. Museo Nacional de Antropología.

Desayunamos en el hotel tranquilamente pues nos esperaba un día de mucho caminar y queríamos empezar con calma. Cogimos la línea rosa del metro a eso de las 10 en Balderas hasta Chapultepec. Un viaje en metro cuesta 5 MXN y nos sorprendió lo limpio, rápido y eficiente que es, al menos a esas horas. Nos dijeron que en hora punta se pone hasta arriba de gente y es mejor evitarlo. 

Al llegar al bosque de Chapultepec nos dimos cuenta de lo enorme que es. Compramos las entradas al Castillo de Chapultepec que costaron 85MXN por persona. Hay que subir una larga cuesta hasta llegar a la cima del cerro donde se encuentra el castillo. Desde arriba lo mejor de todo son las vistas a la ciudad, en concreto al Paseo de la Reforma y al bosque. El Castillo cuenta con un museo de historia de México y con salas amuebladas tal y como las tuvieron personajes como el Emperador Maximiliano y su mujer, Porfirio Díaz, etc. 

Tras visitar el castillo fuimos directos al Museo Nacional de Antropología que debes visitar si vienes a Ciudad de México. En él se encuentran numerosos restos arqueológicos de las civilizaciones prehispánicas y se cuenta su historia. La pieza más importante es la Piedra del Sol, que se encontró en el Templo Mayor de Ciudad de México y se encuentra en muy buen estado de conservación. 

Paseamos un poco por el Paseo de la Reforma y cuando dieron cerca de las 14.30 decidimos volver a coger el metro para ir a comer al barrio de Roma Norte, donde nos habían recomendado algunas taquerías de calidad aunque algo más caras que las del día anterior. En concreto fuimos a dos: El Califa y Campobaja. La primera sirven Tacos y otros platos del estilo muy buenos pero de entre 50 y 150 MXN, y Campobaja sirven Tacos y platos de pescado y marisco muy ricos pero también a un precio más elevado que en una taquería popular. 

Como estábamos muy llenos de la cantidad y sobre todo de la potencia de sabores, decidimos dar un largo paseo de unos 45 minutos hasta la Torre Latinoamericana, para subir a ver las impresionantes vistas de la ciudad. Tuvimos que hacer unos 15 minutos de cola y pagar una entrada de 170MXN por persona. Pero la verdad que mereció la pena poder ver el atardecer desde arriba y alucinar con la extensión de Ciudad de México, sus muchos rascacielos e iglesias. 

Para terminar nuestro día de turismo nos acercamos a ver la fachada de la Biblioteca Nacional que nos pareció muy bonita desde lo alto de la torre. 

Por último y antes de ir a descansar al hotel, paramos a comprar un par de dulces en la famosa Pastelería La Ideal. Aunque no seas goloso debes entrar a esta enorme pastelería, donde la actividad es frenética tanto del personal como de los muchos clientes que pasean con bandejas que van llenando de dulces para luego ir a la caja a pagar. 

Día 3: México DF. Basílica de Guadalupe. Teotihuacan. Tlatelolco.

Nuestro tercer día en Ciudad de México lo teníamos reservado para una actividad que hicimos con Amigo Tours México, contratada a través de Civitatis. La actividad guiada consistía en la visita a la Basílica de Guadalupe, Teotihuacan y una corta visita a Tlatelolco. Decidimos hacer esta visita organizada por la comodidad del transporte y porque nos interesaba tener un guía que nos contase sobre Guadalupe y Teotihuacan sobre todo. Nos costó 42,5 euros por persona y nos gustó mucho. Nuestro guía fue Emanuel que, aunque se le veía apasionado de las culturas mesoamericanas y transmittía esa energía y entusiasmo, tenía un resquemor  ciego a los conquistadores españoles y una versión de la historia totalmente equivocada y partidista. En más de una ocasión tuve que contenerme para no rebatirle ciertas cosas que decía.

Nos recogieron a eso de las 9.00 detrás del Palacio de Bellas Artes y la primera parada fue en la Basílica de Guadalupe, a unos 25 minutos en autobús. El recinto cuenta con la Basílica antigua, que está totalmente inclinada hacia delante por el hundimiento del suelo, como muchos otros edificios de la ciudad; la Basílica moderna, que nos pareció bastante fea por fuera pero que mejora al entrar por su estilo moderno y práctico; y otros dos templos menores en lo alto del cerro. 

En general está bien, y no lleva mucho tiempo visitarlo, nosotros estuvimos 1 hora, pero es verdad que a no ser que seas muy creyente y tengas un gran interés, tampoco pasa nada si te pierdes esta visita. 

De vuelta al autobús nos esperaban unos 45 minutos hasta llegar a la zona de Teotihuacan, donde haríamos una primera parada para ver un taller de obsidiana, hacer cata de tequila y mezcal y comer. Esto es lo malo de contratar una actividad guiada que te suelen incluir la trampa al turista. 

Después de comer pudimos hacer la visita a la joya del tour, la ruinas de Teotihuacan. La verdad es que el complejo es impresionante, incluso sabiendo que la mayor parte está reconstruido. Esta anigua ciudad es todo un misterio pues se conservan muy pocos datos sobre ella, excepto los que recogieron los mexicas. Se cree que fue la metropoli que dominó toda la región, hasta que la civilización colapso y la ciudad fue destruida sin que sepamos cómo. 

En este recinto además de unos edificios menores, se encuentran la Pirámide del Sol, la Pirámide de la Luna y la Pirámide de la Serpiente Emplumada. El recinto está bien restaurado en su mayor parte, y te hace ver la inmensidad de la que una vez fue una ciudad de unas 125.000 personas, cuyo esplendor fue alcanzado en el siglo VI y que para el siglo VIII había colapsado.

De vuelta al bus, nos esperaba una corta parada en las ruinas de Tlatelolco, la que fue la segunda ciudad de los Mexicas. No hay mucho que ver salvo unas pocas ruinas de piedra y una iglesia en lo alto. 

Ya terminado el tour y de vuelta en el Palacio de Bellas Artes decidimos subir a la cafetería Don Porfirio en el edificio de Sears, desde donde hay unas bonitas vistas a Bellas Artes. Como había muchísima cola para acceder a la terraza, decidimos subir a la planta 9 y disfrutar las vistas desde ahí, aunque sin café. 

Estando por esa zona, quisimos entrar a la Casa de los Azulejos, que tiene cafetería y tienda en su interior, muy cuidadas y merece la pena. 

Ya siendo más de las 18.00 y algo cansados fuimos al hotel a tomar una cerveza y descansar, para a eso de las 20.00 ir a tomar unos Tacos a dos taquerías que nos habían recomendado:

Los Cocuyos: local abierto a la calle con unas pocas banquetas donde poder sentarte o comerlos de pie. Tiene una gran olla donde se guisa las distintas piezas del cerdo y verlo es toda una experiencia. Nos encantaron los tacos de sudadero, campechano y cabeza, aunque había muchos más. 

Tlaquepaque: La especialidad de este sitio son los tacos al pastor, que estaban muy ricos. También probamos los de sudadero y cachete, aunque no nos gustaron tanto.

Día 4: Cholula, Puebla y llegada a Taxco

Para continuar con el resto del viaje, alquilamos un coche con Europcar de Reforma, y a las 9.30 ya estábamos en camino a Cholula. El coche con un seguro de nivel intermedio para 9 días nos costó 717 euros. 

Las carreteras de peaje están bien en general exceptuando algún tramo. Aún así, hay que tener cuidado con los socavones y adelantamientos en carreteras de dos sentidos, pues es común que tengas que salirte al arcén para dejar adelantar tanto al coche de detrás como al que viene en dirección contraria, pues se meten en tu carril como si nada. 

Peajes desde DF a Puebla y después Taxco son 7 con un coste total de 661 MXN que a fecha del viaje eran unos 34 euros. Las carreteras en general están bien exceptuando el tramo de la autopista Siglo XXI entre Jantetelco y El Higuerón, en nuestro camino de Puebla a Taxco. Este tramo fue el más caro (203 MXN) y el peor mantenido, pues en muchos tramos había que ir a 40km/h por la cantidad de socavones. 

Centrándonos en el itinerario, nuestra primera parada rápida fue Cholula. Ciudad muy importante antes de la llegada de los españoles pero que poco a poco fue perdiendo importancia, primero por la famosa Matanza de Cholula, la fundación de Puebla de los Ángeles por los españoles y por una epidemia de viruela a mediados del siglo XVI que devastó a la población indígena. 

Lo principal de Cholula que quisimos visitar fue la Basílica de Nuestra Señora de los Remedios, que se encuentra coronando una cima, que no es ni más ni menos que una antigua pirámide mesoamericana que a la llegada de los españoles llevaba tiempo sin mantenerse y estaba cubierta por maleza por lo que no parece más que un cerro. 

La Basílica no es nada del otro mundo, y lo mejor son las vistas a Puebla, Cholula y los volcanes de la zona. También coincidimos que había una fiesta religiosa y pudimos ver una pequeña procesión. 

El segundo atractivo de Cholula, que queríamos ver era la Capilla Real o de Naturales, construida en 1540 para evangelizar a los indígenas. Llama la atención sus 49 pequeñas cúpulas y su parecido a una mezquita.

Para ir abriendo boca le compramos unas frambuesas y moras a una mujer en la calle, que además nos dio a probar los famosos chapulines (saltamontes) y no estaban nada mal. 

De vuelta al coche, nos dirigimos a la que fue la primera gran sorpresa del viaje: la ciudad de Puebla. Nos pareció súper bonita, muy colorida y con mucho ambiente en las calles. Nos dio mucha pena que solo fuéramos a estar unas horas, porque merece la pena quedarse más tiempo paseando por sus bonitas calles coloniales. 

Lo primero que vimos fue la fachada del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, que es preciosa. Lamentablemente se encontraba cerrada y no pudimos ver el interior. Paseamos un poco por las coloridas calles de Puebla. 

Después fuimos directos a ver la impresionante Catedral Basílica de Puebla. Se trata de una monumental catedral, ricamente decorada y con una cúpula central espectacular. 

Ya con hambre fuimos a comer al restaurante El Mural de los Poblanos, del cual habíamos visto buenas reseñas en Internet. Todo lo que pedimos estaba buenísimo: quesadillas de mercado con tlalitos, chile en nogada y pollo con mole poblano, un espectáculo. 

El café lo reservamos para tomarlo en una de las azoteas frente a la catedral, para poder disfrutar de las vistas. 

Otro edificio que debes visitar en Puebla es el Templo de Santo Domingo, con su recargada Capilla del Rosario, que no te dejará indiferente. Tuvimos mala suerte de ir cuando se celebraba una boda, por lo que tuvimos que ver la capilla desde la puerta. 

Por último, nos acercamos a ver la Iglesia de la Compañía, justo detrás del animado Zócalo. Merece la pena acercarse aunque sea para ver su fachada de estilo barroco en yesería blanca.

Aunque nos dio mucha pena, porque nos estaba encantando pasear por las calles de Puebla tuvimos que irnos pues eran casi las 17.00 y nos esperaban, al menos, 3 horas de coche hasta Taxco.

Llegamos a la montañosa ciudad de Taxco, en Guerrero tras una intensa conducción y ya al anochecer. Decidimos ir directos a dormir al hotel para madrugar al día siguiente y poder ver Taxco con la luz del sol. 

Pasamos una noche en el céntrico Hotel Santa Prisca, que cuenta con parking privado. Además de su buena localización, cuenta con un bonito patio central con buganvillas. Las habitaciones son básicas y algo anticuadas, y el agua caliente tarda bastante tiempo en salir. 

Los sábados cierran el centro de la ciudad al tráfico, así que tuvimos que dar una buena vuelta para llegar al hotel, pero aprovechamos para poder ver un poco la ciudad al anochecer. Además, el sábado 24 de septiembre hubo mucha fiesta en la ciudad, con bullicio y música por todas partes, no sé si será así todos los fines de semana pero se ve que es una ciudad animada. Aún así, con lo cansados que estábamos, nos fuimos a dormir. 

Día 5: Taxco

El domingo nos levantamos temprano para ver la ciudad vacía. Por ser domingo y por la buena fiesta que se pegaron la noche anterior pudimos disfrutar de Taxco casi para nosotros solos a las 8 de la mañana. 

 Fuimos a la Plaza Borda a ver la bonita Iglesia de Santa Prisca, subimos la pronunciada cuesta para llegar a la Iglesia de Guadalupe desde donde hay buenas vistas a la ciudad, llegamos hasta el exconvento de San Bernardino de Siena donde saqué un rato el dron para ver la ciudad desde las alturas y entramos en la Parroquia de Chavarrieta

Básicamente, lo mejor que hay que hacer en Taxco es pasear por sus bonitas calles, perderse por las empinadas cuestas y disfrutar de la amabilidad de sus habitantes. 

Desayunamos en La Hacienda donde sirven una comida realmente buena y además está situada en la calle más pintoresca de la ciudad. 

Cogimos el coche y fuimos en dirección a Querétaro. Este sería el trayecto en coche más largo de todo el viaje, y además estuvo interesante. Al rato de salir de Taxco con sus curvas de montaña nos encontramos un pequeño atasco debido a un camión volcado y cruzado en medio de la carretera. Al final entre una camioneta, su winche y unos pocos empujando, hicieron suficiente hueco para que pasarán los vehículos. 

Al llegar a Querétaro, descansamos un rato en el Hotel Boutique Casa Altamira después de la paliza en coche. Ya por la tarde, fuimos a dar una vuelta por la ciudad que la verdad es que nos sorprendió mucho. Varias personas nos habían recomendado quitar Querétaro del itinerario porque no merecía la pena, pero a nosotros nos ha gustado bastante. 

El centro está muy cuidado, lleno de edificios coloniales y buganvillas. Además, coincidió que era fin de semana y las calles estaban muy animadas, con conciertos en las plazas y las terrazas llenas. 

Cenamos una pizza y nos fuimos a descansar, para ver Querétaro a fondo al día siguiente desde temprano. 

Día 6: Querétaro

Querétaro es una ciudad cuyo centro histórico se ve rápidamente, así que nos esperaba un día tranquilo recorriéndolo. 

Empezamos la mañana yendo al Mirador desde donde se ve el acueducto de principios del siglo XVIII, conocido como Los Arcos, y que proveía de agua a la ciudad. 

Al lado de este mirador se encuentra el Panteón de los Queretanos Ilustres, con estatuas y algunas placas con historias de estos personajes de importancia para la ciudad. 

Regresamos sobre nuestros pasos hacia el Patio de la Santa Cruz, donde se encuentra el Convento de la Santa Cruz. Este convento sirvió de «cuartel general» para las misiones franciscanas de la zona. Al parecer se puede visitar, solamente junto a un guía, cuando se junta un grupo suficiente de personas en la puerta. Pero no los lunes, como era nuestro caso. 

Nos pasamos el día paseando por Querétaro. Los edificios y puntos más importantes que vimos fueron 

  • La Plaza de Armas 
  • La Iglesia de San Francisco
  • Monumento a la Corregidora
  • Templo de Santa Clara
  • Templo de Santo Domingo
  • Catedral de Querétaro

La Casa de la Marquesa, se encuentra en el que fue el palacio de la Marquesa de Villar del Águila. Construido en el siglo XII para que la Marquesa viviera separada de su marido que vivía en otro palacio a dos cuadras. El Palacio es muy bonito, por dentro debe ser precioso, pero solo nos permitieron asomarnos a la entrada ya que hoy en día es un exclusivo hotel. 

El Templo de Santa Rosa de Viterbo, un edificio barroco impresionante, con unos contrafuertes en forma de croissant, muy curiosos. 

Después de tomar una cerveza en la plaza donde se encuentra el monumento a La Corregidora. Comimos en La Antojería, donde tienen una muy extensa carta de diferentes platillos mexicanos. No era caro y la comida no estaba mal. 

Querétaro cuenta con un curioso museo dedicado a calendarios, el MUCAL. Se trata de una mansión reformada, con patios y un jardín agradables. En principio no nos llamaba mucho la atención ver la colección de calendarios, pero de todas formas lo encontramos cerrado al ser lunes. 

Día 7: Bernal, Quinta Fernando Schmoll, Tequisquiapan y San Miguel de Allende 

Este día lo teníamos reservado para una escapada en coche desde Queretaro, en concreto, una excursión a dos pueblos mágicos y un jardín botánico. Después de desayunar en el local francés Breton, cuya comida nos gustó bastante, fuimos al pueblo de Bernal

Este pueblo nos decepcionó un poco, ya que sólo tiene un par de calles con encanto y la vista al gran peñón a cuyas faldas se encuentra Bernal. 

De aquí nos desviamos a Quinta Fernando Schmoll, un jardín botánico de cactus y suculentas. Este lugar tiene sus luces y sombras. Si bien es verdad que tiene rincones muy bonitos, nos pareció un poco descuidado. Nos imaginábamos algo más parecido al Jardín de Cactus de Lanzarote, pero aquí estaba todo más desordenado, menos estético. 

El siguiente pueblo mágico, Tequisquiapan, sí nos gustó más. Está más cuidado y nos pareció más atractivo que Bernal. Sin embargo, no tiene más que la Plaza Miguel Hidalgo, con soportales y una bonita iglesia color rosa pastel y 3 o 4 calles con buganvillas bien cuidadas. 

Por tanto, todo lo que hicimos este día nos pareció prescindible, no son lugares de visita obligada si vas a esta zona de México. Una alternativa por la zona es hacer rutas del queso y el vino, con las que supongo que se visitan bodegas, pero no nos llamó la atención hacerlo. 

Por la tarde llegamos a la que sería nuestra siguiente base, el maravilloso San Miguel de Allende. Hicimos el check in en Casa del Tío Hotel Boutique, y nos fuimos a dar una vuelta por el centro. Este hotel estaba genial, la habitación que nos dieron era enorme con una cama gigante. 

Día 8: San Miguel de Allende

San Miguel de Allende es una pequeña joya de México. Una ciudad colonial con un centro muy bien conservado y cuidado. Se nota que hay una gran comunidad estadounidenses que viven o tienen una segunda vivienda allí, por los restaurantes, tiendas, galerías y otros locales tan bonitos y de precios más elevados. 

Desayunamos en nuestro hotel, pero el desayuno era bastante pobre. Es mejor ir al restaurante hermano de éste, que está en la misma calle más abajo, el Hotel Boutique Casa Don Quijote. El desayuno que teníamos incluido en la habitación, puedes tomarlo aquí y es mucho mejor. 

Nos pasamos el día paseando por el centro de San Miguel, sin dejar de hacer fotos en cada rincón. Los principales puntos de interés que visitamos fueron los siguientes:

  • Templo de la Concepción 
  • Parroquia de San Miguel Arcángel 
  • Oratorio de San Felipe Neri
  • Templo de San Francisco
  • Capilla de la Tercera Orden
  • Templo de la Salud
  • Mercado de San Miguel
  • Mercado de Artesanías
  • Callejón del chorro
  • Instituto Allende
  • Templo de Nuestra Señora de la Salud

La primera noche en San Miguel de Allende fuimos a tomar unos mezcáles en La Mezcaleria SMA. Después fuimos a cenar a Baja Fish Taquito, donde ponen tacos de pescado y marisco que estan muy buenos. Lo que sí he de decir que no recomiendo meterte mezcal en el cuerpo con el estomago vacio, porque a mi no me sentó muy bien, o luego hincharte a margaritas durante la cena, que no le sentó bien a Elena. 

El segundo día de tusrismo por San Miguel de Allende, comimos tarde en un puesto callejero, cerca de la Parroquia de San Miguel Arcángel, en el que vimos muchos mexicanos alrededor, por lo que asumimos que debía estar bueno. Y en efecto, no nos equivocamos. Hacer esto es el mayor acierto cuando viajas, ver donde van los locales y no vas a fallar. Los tacos estaban realmente buenos y aprovechamos para hablar con gente local. 

Para cenar fuimos al restaurante Los Milagros, donde comimos un Pozole y un burrito gigante, sin más. 

De camino desde San Miguel a Guanajuato paramos a visitar el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, conocido como la Capilla Sixtina mexicana.  Se trata de un templo barroco del siglo XVIII que por fuera es muy austero, con su fachada blanca poco hornamentada, pero el interior alberga unos frescos impresionantes. Merece la pena esta parada muy cerca de San Miguel. 

Día 9: Guanajuato

Llegamos a Guanajuato y fuimos directos al «hotel» Casa Albariño Hotel by Rotamundos, que estaba en lo alto de uno de los cerros que rodea la ciudad. Se trata de una casa familiar que un español y su esposa mexicana convirtieron en hotelito, los dueños son muy simpáticos y tuvimos un agradable desayuno conversando con ellos. Además, aunque pensabamos quedarnos 2 noches en un primer momento, al final solo nos quedamos 1 noche y no nos pusieron ningún inconveniente para cancelar la segunda, cuando perfectamente podrían haber querido cobrar la reserva completa. 

Bajar desde el hotel al centro de la ciudad da un poco sensación de inseguridad, pues son casa humildes en la ladera de la montaña, con callejones angostos y no te cruzas practicamente con nadie, por lo que sería un lugar perfecto si te quieren asaltar. Hay que decir que no tuvimos ningún problema, simplemente nos dio esa impresión, y decidimos no hacer ese trayecto caminando por la noche. 

Del día que pasamos en Guanajuato no tengo escrito el recorrido exacto que hicimos, pero sí todos los puntos de interés que vimos. Debido a que empezamos el paseo por Guanajuato bastante tarde, a eso de las 13:00, muy pronto paramos a tomar algo rápido en una terraza. 

Comenzamos la visita de la ciudad de Guanajuato por la- Plaza Allende, Templo San Francisco, Callejones del Potrero y del Calvario, Teatro Juárez, Templo de San Diego,  Monumento al Pípila, Plaza del Baratillo, Av. Sopeña, Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato, Callejón de la Condesa y Calle Positos, Universidad de Guanajuato, Templo de la Cía De Jesús, Callejón de Cantaritos, Plaza de San Roque, Plazuela de San Fernando y Callejón del Beso. 

Además del gran ambiente de sus calles, de los puntos de interés más interesantes de esta bonita ciudad sería la Basílica de Nuestra Señora de Guamajuato, construida en el siglo XVII. Cuenta en su interior con una valiosa talla de madera de la patrona de Guanajuato, que Felipe II regaló a la ciudad en agradecimiento por las riquezas que aportaba a la Corona. 

Otro edificio muy emblemático es el Teatro Juarez, que no pasa desapercibido por su estilo diferente al resto de edificaciones. Lo mandó construir el dictador Porfirio Díaz, por lo que es de finales del siglo XIX. 

Y esto sería por destacar algo de una ciudad con numerosos rincones y edificios coloniales, por la que te puedes perder paseando y no dejarás de sorprenderte. 

Guanajuato nos gustó bastante, sobre todo por su colorido y animado ambiente callejero. Había mucha gente joven, al tratarse de una ciudad universitaria y mucha música en la calle entre artistas y las famosas tunas haciendo las callejoneadas. Estas callejoneadas son grupos de estudiantes vestidos como las tunas españolas que se reunen y van haciendo un recorrido por la ciudad parando a cantar. Sin embargo, la recorrimos de cabo a rabo en menos tiempo de lo que pensabamos, eso sí, nos dimos una buena paliza. 

Día 10: Morelia

En un principio nuestro plan era pasar este día en Guanajuato, sin embargo como ya nos lo habíamos recorrido de arriba a abajo el día anterior, viendo todos lo puntos de interés, teníamos dos opciones: seguir pateándonos la ciudad y descubrir nuesvos rincones, o lo que finalmente decidimos, ir a Morelia un día antes. De esta forma nos levantamos bien temprano y pusimos dirección a la capital de estado de Michoacán, en lo que sería unas dos horas y media de trayecto. 

Dejamos las maletas en nuestro hotel para las siguientes dos noches, Casa José MaríaEstá muy cerca del centro, con habitaciones amplias y limpias y parking privado para el coche. 

Nuestra primera parada fue la Plaza San Agustín, en la cual había un pequeño mercado de artesanías y en los soportales muchos puestos de comida. 

Como teníamos hambre decidimos parar a comer unos tacos, quesadillas y un alambre en Taquería La Brazita 2. Todo lo que probamos estaba muy bueno y bastante barato. 

La siguiente parada no la teníamos prevista, pero resulta que la ciudad estaba celebrando el natalicio de su ciudadano más ilustre, José María Morelos, el cual fue un religioso líder de la guerra de independencia mexicana. De este modo, quisimos visitar el Museo Casa Natal de Morelos, un antiguo palacio que servía de hospital en el siglo XVIII y en el que nació el héroe local. Cuenta con un patio central y diferentes salas donde te explican la vida del insurgente. La entrada es gratuita, y no hay que confundirlo con el Museo Casa de Morelos, en el que si hay que pagar. No nos pareció gran cosa. 

Seguimos hasta la Plaza de Armas, donde se estaba celebrando un feria del libro. Junto a esta plaza se encuentra la joya de la corona de Morelia, su catedral. 

La verdad es que la Catedral de Morelia es una maravilla, la que más nos gustó de todo el viaje. Tiene dos campanarios de 70 metros de altura y como tardó en construirse casi un siglo cuenta con diversos estilos arquitectónicos. El interior de colores pastel es muy bonito. 

Justo enfrente de la catedral se encuentra el Palacio del Gobierno del Estado. Pero, como muchas otras atracciones turísticas, desde el Covid tiene prohibida la entrada al turismo. Por lo visto su interior está decorado con bonitos murales del artista Alfredo Zalce. 

Tras la decepción de ver nuestra visita al Palacio del Gobierno denegada, entramos por lo pelos al Palacio de Justicia, pues estaba a punto de cerrar. Se encuentra en la Plaza de Armas y la entrada es gratuita. Hacen distintas exposiciones sobre historia y gobierno, pero lo que nos interesaba ver era el mural de la escalera sobre Morelos. 

La segunda decepción del día fue no poder entrar en la Biblioteca pública de la Universidad Michoacana, que se encontraba cerrada al ser festivo. Se encuentra en el antiguo templo de la Compañía de Jesús, construido en el siglo XVII. Teníamos muchas ganas de visitarla por sus techos abovedados, miles de libros antiguos y murales. 

Donde sí pudimos entrar fue al Centro Cultural Clavijero, con un precioso patio central rodeado de columnas. Ofrece exposiciones de arte contemporáneo. 

Merece mucho la pena entrar a la Iglesia de Santa Rosa de Lima, por lo recargado de su retablo, que es una autentica obra de arte del barroco. 

Otros puntos de interés que visitamos fueron los siguientes:

  • Templo de Santa Rosa de Lima
  • Templo de las Monjas
  • Palacio Federal
  • Callejón del Romance
  • Acueducto
  • Calle Fray Antonio de San Miguel
  • Santuario de Guadalupe 

Cuando atardecía, subimos a tomar algo a la terraza del Hotel Misión Catedral Morelia, con vistas a la Catedral y Plaza de Armas. 

Cenamos en Lu Cocina Michoacana que se encuentra en uno de los soportales de la Plaza de Armas, y cuya comida está espectacular con un precio razonable. 

Día 11: Tzintzuntzan, Pátzcuaro e Ihuatzio

Este plan fue el que improvisamos estando en Guanajuato al darnos cuenta que nos iba a sobrar un día. Mirando la guía y algunos enlaces de Internet vimos que podía ser una escapada interesante a menos de una hora de Morelia. Y la verdad, es que no decepcionó, las tres cosas que visitamos ese día nos encantaron. 

Lo primero que hicimos fue dar una vuelta cerca del hotel de Morelia para desayunar. Encontramos un sitio barato que nos gustó mucho, El ComalitoNos tomamos unas quesadillas con carne deshilachada muy buenas. 

Salimos en coche hacia nuestra parada que fue la Zona Arqueológica de Tzintzuntzan. Se trata de una plataforma de unos 400m², con una serie de yácatas de piedra. Las yácatas son unas estructuras cuadradas con un lado semicircular, sobre las que la civilización tarasca o purépecha construyó templos. Hoy en día no se conservan esos templos porque probablemente eran construidos con madera y paja. 

La zona arqueológica es preciosa, no sólo por las grandes yácatas, sino por lo verde del entorno y las vistas al Lago Pátzcuaro. Además, al ser temporada baja y que se trata de una zona poco visitada por los turistas estábamos prácticamente solos en todo el complejo, por lo que aprovechamos para sacar el dron. 

Aprovechando que era sábado y la ciudad está más animada nos acercamos a la ciudad de Tzintzuntzan. En principio la guía contaba que los fines de semana se monta un mercado de artesanía en el Patio de los Olivos, frente al Templo de la Soledad y el antiguo Hospital de Indios. Sin embargo, en esa zona no había mercado pero sí una congregación de gente en una misa al aire libre. El mercado ahora se encuentra más cerca de la carretera principal. 

Tras dar una rápida vuelta por Tzintzuntzan, decidimos ir a Pátzcuaro en vez de a la Zona Arqueológica de Ihuatzio, aunque supusiera algo más de camino en coche. La razón fue poder cargar el dron para usarlo en las otras ruinas. 

Pátzcuaro es una ciudad a la que decidimos ir un poco de chiripa ya que en la guía tampoco la marcaban como imprescindible. Sin embargo, nos alegramos mucho de visitarlo porque es muy bonito. Tiene un centro colonial muy bien cuidado con todos sus edificios pintados de blanco y rojo y con calles muy animadas, al menos los sábados. 

Lo bueno de visitar ciudades en México los fines de semana es que suelen estar muy animadas, con mercados e incluso espectáculos callejeros. Lo malo es que muchos edificios que podrían considerarse turísticos cierran. En Pátzcuaro nos encontramos cerrados la Biblioteca Gertrudis Bocanegra y la Iglesia del Sagrario

Quisimos comer unos tacos en Carnitas Las Plazas, que tenía una pinta buenísima y había una cola de gente esperando. Pero tuvimos muy mala suerte porque para cuando nos iba a tocar pedir solo le quedaba algunos despojos del cerdo, que no nos apetecía mucho. Pero si podéis probarlo, creo que merecerá la pena.

Al final se puso a llover y nos metimos en el Restaurante los Patios, que la verdad es que aunque era más caro que unos tacos callejeros como teníamos pensado, la comida estaba muy buena. 

Por Pátzcuaro hay que dedicarse a pasear por sus calles, aunque alguno de sus puntos de interés son:

  • Iglesia de San Francisco 
  • Plaza Vasco de Quiroga
  • Plaza Gertrudis Bocanegra 
  • Santuario de Guadalupe
  • Casa de los Once Patios

Una vez dejó de llover y con el dron cargado pusimos rumbo a la Zona Arqueológica de Ihuatzio. Llegamos a las 17.30 y pillamos al encargado yéndose, pero como el horario oficial es hasta las 18.00 nos dejó pasar. 

Aquí encontraréis las ruinas de lo que fue una de las tres ciudades tarascas más importantes. Aunque está muy reconstruida, el entorno es muy bonito y merece la pena acercarse. Cuenta con un muro de piedra alrededor de una gran explanada, llamada Plaza de Armas, en la que también se encuentran dos grandes estructuras cuadradas de piedra sobre una plataforma. 

De nuevo nos encontrábamos completamente solos, así que aprovechamos para sacar el dron y ver estas ruinas desde las alturas. 

De vuelta a Morelia, dimos una vuelta por el centro y pillamos unos tacos al pastor en un local cualquiera, antes de ir a dormir al hotel. 

Día 12: Morelia y vuelta A DF

El que sería nuestro último día completo en México lo comenzamos dando una vuelta por el centro de Morelia. Al estar cerrado el local donde desayunamos el día anterior, decidimos desayunar en el restaurante Lu Cocina MichoacanaTomamos los Chilaquiles de la Suegra, con borrego y salsa verde, y estaban muy buenos. 

Terminamos de ver lo que nos quedaba de Morelia, antes de salir hacia Ciudad de México. 

Templo de San José con dos grandes torres y una bonita cúpula. El Antiguo Seminario Tridentino que hoy es una universidad tiene un bonito patio con arcos pero nada más que ver. 

El último gran trayecto en coche hasta DF pasó sin mucho percance, exceptuando que nos quedamos sin efectivo y en la mayoría de las casetas de peaje no aceptan tarjeta. Así que tuve que caminar por el arcén hasta una estación de servicio próxima para sacar dinero. 

Al llegar a DF fuimos directos al barrio de Coyoacán, ya que habíamos comprado las entradas a la Casa-Museo de Frida Khalo para las 17.00. Es recomendable comprarlas con antelación porque se agotan. 

La conocida como Casa Azul, es una bonita mansión donde Frida Khalo y su marido, el también pintor mexicano Diego Rivera pasaron muchos años de sus vidas. Aquí se exponen algunas obras de la artista, objetos personales y otros que el matrimonio coleccionaba, como fotografías y vestidos de Frida. Además puedes conocer la desgraciada pero a la vez exitosa e interesante vida de Frida. 

Terminada la visita a la casa-museo de Frida Khalo, pudimos dar un paseo por el tranquilo barrio de Coyoacán y entramos al mercado de artesanías, donde Elena compró algunos vestidos. 

Comimos en la Taquería Los Parados, un volcán de chuleta, unos tacos de costilla y unos de chile poblano con bistec y queso. Todo buenísimo y a buen precio. 

Nuestro hotel esa noche sería el Hotel MX Garibaldi. Situado en la animada Plaza Garibaldi, donde grupos de mariachis tocan por las noches, al menos los fines de semana. 

Aparcamos el coche en el parking privado del hotel, dejamos las maletas en la habitación y tras descansar un par de horas fuimos a cenar al Restaurante Azul Histórico. Este bonito y céntrico restaurante es muy recomendable, pues todo lo que ofrecen está de muerte. Se recomienda reservar con antelación. Nosotros pedimos los espectaculares panuchos de cochinita pibil, los buñuelos de pato rostizado y una tarta de chocolate belga. Todo estaba increíble. 

Día 13: México DF

El que sería nuestro último día en México lo aprovechamos para visitar algunos puntos de interés del centro de DF que no habíamos podido ver durante los primeros días. 

Lo primero que hicimos fue entrar en el Sagrario Metropolitano, contiguo a la Catedral. Por dentro es más grande de lo que parece, pero también mucho más sobrio comparándolo con su precioso exterior de estilo churrigueresco. 

Al ser lunes, como no, encontramos cerrado el Museo Nacional de las Culturas, que contiene arte, vestidos y artesanías de diferentes culturas del mundo. 

Continuamos dando un paseo por el centro y nos acercamos a ver la bonita fachada barroca de la Iglesia de Santo Domingo

Finalmente, conseguimos visitar la Secretaría de Educación Pública. La visita merece bastante la pena, además de ser gratuita, por los numerosos murales que adornan sus paredes y que fueron pintados por el famoso Diego Rivera en la década de 1920.

Para subir a la terraza del Gran Hotel Ciudad de México hay que consumir algo en la cafetería-restaurante. Por la mañana había dos opciones: un desayuno con buffet libre antes del mediodía o esperar a las 12:00 y subir a tomarte cualquier bebida, snack o lo que te apetezca consumir. Está última opción fue la nuestra, y así pudimos ver la bonita cúpula de cristal desde la última planta y disfrutar de las vistas del Zócalo desde la terraza. 

Para el broche final, quisimos repetir uno de los locales que más nos habían gustado, así que fuimos a comer a Los CocuyosDespués de comer los deliciosos Tacos, cogimos un uber que nos llevó al aeropuerto a coger nuestro vuelo de vuelta a España. 

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