15 abril, 2024

Viaje a Egipto: El Cairo

Itinerario 7 días:

Día 1: Llegada al Cairo por la tarde-noche

Día 2: Pirámides de Guiza, Saqqara, Dashur y Khan Al Khalili 

Día 3: Museo Egipcio, Ciudadela de Saladino, Mezquita de Ibn Tulum y espectáculo de luces en las Pirámides de Guiza. 

Día 4: Llegada a Luxor, relax en el hotel y paseo por Luxor. 

Día 5: Karnak, Templo de Luxor, Colosos de Memnón, Valle de los Reyes y navegación por el Nilo. 

Día 6: Templo de Edfu, navegación por el Nilo y Templo de Komb Ombo. 

Día 7: Abu Simbel, Isla Elefantina y visita a pueblo nubio.

Tenéis algunos consejos y lo que cambiaría del itinerario en el siguiente post: Viaje a Egipto 2022. Itinerario y consejos

Día 1: Llegada a El Cairo 

Aterrizamos en El  Cairo y nos trasladaron al Hotel Hilton Ramses. Salimos a cenar al restaurante Felfela, que nos habían recomendado, pero nos pareció turístico y caro. Los falafels (Taamias) estaban buenos pero en otros sitios los hemos tomado iguales y mucho más baratos. 

Durante esta primera escapada nos dimos cuenta que cruzar la calle en El Cairo es toda una aventura, con el desquiciado tráfico  y la falta de semáforos y pasos de cebra. Una estrategia que usamos fue pegarnos a egipcios y cruzar junto a ellos, que eran los expertos. 

Día 2: Pirámides de Guiza, Saqqara, Dahshur y Khan el Khalili

Desayunamos en el hotel y salimos a las 08.00 con el guía y un grupo de otras 5 españolas a ver las Pirámides de Guiza. Esta visita la teníamos incluida en el paquete contratado con la agencia. Al llegar al recinto de las pirámides decidimos entrar en la Gran Pirámide de Keops. La entrada al interior de la pirámide hay que comprarla aparte y cuesta 400 libras egipcias (en adelante EGP) lo que en abril de 2022 equivalía a unos 20 euros. Para los precios egipcios me parece muy caro. Si solo vas a visitar estas pirámides sí entraría en la de Keops, o en la de Kefrén, que nos dijeron que era parecida por dentro aunque algo más pequeña. Pero si vas a visitar Dahshur como hicimos nosotros, no entraría en la de Keops ya que puedes entrar a la pirámide roja con la entrada general a Dahshur. La experiencia es muy parecida e incluso mejor en la pirámide roja ya que hay muchísima menos gente. 

Para visitar las Pirámides de Guiza nos habían recomendado estar allí a las 8.00, que es cuando abren, para disfrutar de ellas sin masas de turistas. Nosotros llegamos alrededor de las 09.00 y la verdad que no tuvimos problema ninguno, pudimos disfrutar de estas maravillas y hacernos las fotos que quisimos muy a gusto. El único sitio donde sentimos la masa de turistas fue en el interior de la pirámide de Keops que estaba a tope.

En este lugar también se encuentra la Esfinge, que guarda las pirámides. Tiene cabeza de persona, con los rasgos del faraón Kefrén, y cuerpo de león.

A eso de las 11 se terminó nuestra visita contratada a Guiza. Lo que hicimos fue negociar con un taxista que nos llevara a Saqqara, Dashur, Memphis y de vuelta al hotel. No sabíamos muy bien qué precio era razonable, así que acordamos algo que nos pareció justo. Al final nuestros costes para 4 personas fueron: 700 EGP para el conductor, 720 EGP las entradas a Saqqara (180 por persona), 240 EGP las entradas a Dashur (60 por persona) y 950 EGP la comida con la propina. En total nos salió por 2.610 EGP (130 euros). Cuando una visita parecida con la agencia salía por 65 euros por persona, más o menos el doble. 

En Saqqara, si vas por tu cuenta mejor tener al taxi esperando cuando termines, pues es una zona apartada y no sé veían más taxis.

Se accede al recinto por un pasillo con 40 columnas de piedra que llevan al Gran Patio Sur. Desde aquí se tiene las mejores vistas a la Pirámide Escalonada de Zoser, el monumento de piedra más antiguo del mundo que aún se conserva. Fue construida entre el 2.667 y el 2.648 a.C. por el arquitecto Imhotep, que es el primero que utilizó la piedra en vez de el adobe para construir una pirámide, al menos que se sepa.

Esta gran pirámide blanca mide 60m de alto y su buen estado de conservación es impresionante. Se puede visitar su interior cuyo acceso está en la cara sur, pero hay que pagar una entrada aparte y decimos no hacerlo, ya que en Ramadán todo cierra a las 15.00 y teníamos más cosas que ver. 

En Saqqara, por falta de tiempo, tampoco visitamos el museo Imhotep ni la mastaba de Ti, los cuales recomendaba la guía que llevábamos al viaje.

Estuvimos dudando si ir a Memphis a ver la estatua tumbada de Ramses II o a Dahshur a ver la Pirámide Roja y la Pirámide Inclinada. Al final nos decantamos por esto último, pues pensamos que era de mayor interés. 

La Pirámide Roja tiene poco que envidiar a la de Keops o la de Kefrén. Es la Pirámide «auténtica», no escalonada ni deformada, más antigua del mundo. La visita al interior está incluida con la entrada general a Dashur. El acceso impresiona y es que se trata de un angosto pasillo en bajada de 63 metros no apto para claustrofóbicos. 

La Pirámide Inclinada, también construida por el Faraón Snefru, es muy curiosa por su cambio de ángulo a media altura. Se empezó a construir con el mismo ángulo con el que se construían las pirámides escalonadas, 54º. Cuando iban por la mitad de las construcción se dieron cuenta que era un ángulo muy pronunciado y la Pirámide terminaría colapsando, así que lo cambiaron a 43º. Otro aspecto llamativo es que mantiene gran parte de su blanco revestimiento externo de piedra caliza, que la mayoría de las demás pirámides han perdido. 

El interior de esta pirámide también se puede visitar, pero al ser las 15.00 y Ramadán no nos dio tiempo. Pedimos al taxista que nos llevara a un restaurante local, no muy turístico, y nos llevó a un restaurante totalmente enfocado a turistas pero cuya comida nos gustó bastante, sobre todo el pan plano que hacían unas mujeres al momento.

Volviendo a El Cairo intentamos convencer al taxista que nos hiciera un tour por la Ciudad de los Muertos, para ver cómo viven miles de cairotas entre tumbas y mausoleos antiguos, pero o no conseguimos convencerle y quería irse a su casa o no nos hicimos entender, así que terminamos descansando en el hotel. 

Por la noche, fuimos a Khan Al Khalili a dar una vuelta, mezclarnos en el ambiente cairota bullicioso y festivo tras un duro día de Ramadán. Buscamos algún sitio para cenar, rechazando el bonito restaurante Khan El Khalili Restaurant & Mahfouz Coffee Shop por sus precios excesivos y el restaurante Al Halwagy por no servir comida a las 22.00. Terminamos sentándonos en el Café-bar-restaurante Our Style, localizado en el rincón más bonito de Khan Al Khalili pero cuya comida y servicio dejan mucho que desear.

Día 3: Museo Egipcio, Ciudadela y Mezquita de Ibn Tulum

El segundo día completo en El Cairo lo empezamos visitando el Museo Egipcio, el de toda la vida. Durante nuestro viaje a Egipto estaban pendientes de inaugurar el Gran Museo Egipcio, en un moderno edificio junto a las Pirámides de Guiza. También existe otro museo importante, el Museo de las Civilizaciones, con una gran colección de momias.

Aunque muchas de las obras del Museo Egipcio están siendo trasladadas al Gran Museo Egipcio, sigue contando con piezas extraordinarias y puedes tirarte horas explorándolo. Aunque no pudimos disfrutar de algunas obras como las tríadas de esquisto negro del faraón Menkaura (Micerino) con dos mujeres o las momias reales, por haber sido trasladadas al otro museo, si que vimos las miles de piezas que aún se encuentran expuestas. Lo que más nos gustó fue el tesoro de Tutankamón, que es espectacular, la Sala Amarna, las tumbas de Yuya y Tuyu, y las decenas de bonitos sarcófagos y momias.

Después de tres buenas horas recorriendo el Museo Egipcio cogimos un taxi que nos llevó a la Ciudadela de Saladino por 40 EGP. La entrada cuesta 180 EGP por persona, y no nos funcionaron las tarjetas para pagar, así que mejor llevar efectivo. La entrada incluye la visita a las dos mezquitas: la de Mohammed Ali y la de An Nasir Mohammed. La primera es muy bonita, con sus paredes de alabastro blanco de aspecto envejecido y sus cúpulas plateadas. La segunda está mucho más descuidada y es más sobria. 

La amurallada Ciudadela se encuentra en un promontorio con la ciudad a sus pies, desde el que se tiene unas bonitas vistas.

En este momento volvimos a tener el problema de los horarios restringidos por el Ramadán, y es que sólo íbamos a tener tiempo para una visita más. Entre los monumentos más cercanos, la Mezquita-madrasa del sultán Hassan y la Mezquita de Ibn Tulum. Nos terminamos decantando por esta última por ser gratuita y por recomendaciones de algunos locales con los que hablamos.

Intentamos ir en taxi, pero tras darnos un par de vueltas con un taxista que no se enteraba y que nos estaba perdiendo, acabamos bajándonos para tener una de las experiencias más divertidas del viaje. Fuimos callejeando desde muy cerca de la Ciudadela hasta la mezquita Ibn Tulum por un humilde barrio de calles de tierra, en el que transitaban por igual cairotas, cabras y pollos, pero nada de turistas salvo nosotros. 

La mezquita de Ibn Tulum tiene un enorme patio y un minarete en espiral al que se puede subir. Es bonita pero sencilla, y la entrada es gratuita. Aunque seguro que había mejores monumentos que visitar, de mayor importancia y belleza, nos fuimos contentos con nuestra decisión.

Cómo el día anterior, al ser ya las 15.00 y no poder entrar en ningún otro edificio turístico ni mezquita, fuimos a comer al Restaurante Zooba en la isla de Zamalek. Nos gustó mucho, ya que pudimos probar buena comida egipcia a muy buen precio. El postre lo tomamos en la cercana Heladería Mandarines Koueider, que tiene buenos dulces y helados. 

Zamalek nos dio la impresión de ser una zona más tranquila y pija de la ciudad, y tras dar un paseo disfrutando de nuestro helado la abandonamos para volver al ajetreado Khan Al Khalili, donde fuimos a tomar un té al famoso Fishawy Café o Café de los Espejos. Este antiguo café no está mal, pero por la importancia que le dan en las guías esperábamos algo más pintoresco.

Ya oscureciendo cogimos un taxi al Barrio Copto, con la incertidumbre de si encontraríamos algo abierto. Efectivamente casi todo estaba cerrado, exceptuando la Iglesia Colgante de Santa María en la que estaban celebrando misa y a la que pudimos acceder tras ponerle ojitos a los vigilantes de la entrada.

El mismo taxi que nos llevó al Barrio Copto nos esperó para llevarnos a Guiza a cenar al Restaurante Izakaya, que tiene terraza con vistas a las pirámides. Por la noche hacen un espectáculo de luces y sonidos en las pirámides que nos decepcionó bastante, pero la comida estuvo bien a un precio muy económico.

La segunda parte del viaje, continua en la siguiente entrada: Viaje a Egipto: Crucero por el Nilo

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