9 diciembre, 2019

Viaje de 9 días al este de Cuba

Viajeros: Elena y yo
Hospedaje: Casa particular Los Helechos (Camagüey); Casa particular Roy’s Terrace Inn (Santiago de Cuba); Hostal Nilson (Baracoa); y Hostal SolyMar (Gibara)  
Días: 9 días
Transporte: Autobús y coche de alquiler
Ciudades: Camagüey, Santiago de Cuba, Baracoa, Holguín, Gibara y Las Tunas
Fecha: junio de 2017

CAMAGÜEY

El viaje en autobús de La Habana a Camagüey dura unas 8 horas y es bastante paliza, pero al menos se puede dormir. El viaje en Viazul cuesta 33 CUC, y ponen el aire acondicionado a tope, por lo que es imprescindible llevar sudadera y pañuelo para el cuello.

Camagüey nos sorprendió mucho, ya que para nosotros era totalmente desconocida y resultó ser muy bonita. Es una ciudad colonial muy cuidada, con casas antiguas de diferentes colores, y en el mes de junio no había prácticamente turistas.

En Camagüey solamente estuvimos una noche, quedándonos en la casa particular Los Helechos, cuyos dueños fueron un encanto. Llegamos por la tarde después de un duro viaje en autobús, por lo que dimos un paseo y nos fuimos pronto a dormir. Aprovechamos la mañana siguiente hasta el mediodía, para visitar Camagüey.

Al ser una ciudad pequeña, se ve rápido. Lo mejor de Camagüey es perderte por sus calles, pero por si a alguien le sirve, nosotros hicimos la siguiente ruta:

Parque Martí donde se encuentra la Iglesia del Sagrado Corazón

Plaza Maceo
Centro neurálgico de Camagüey, donde se veía más movimiento de cubanos al caer la tarde. 

Parque Ignacio Agramonte
Se trata de una bonita plaza con edificios coloniales y una iglesia. Para mí es uno de los rincones más pintorescos de Camagüey. 

Pasear por Calle Cisneros y Calle Cristo

Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje y Cementerio de Camagüey

Plaza del Carmen

Plaza de los trabajadores

 Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad

Aunque esta fue nuestra ruta, lo mejor es perderse por las calles del centro de Camagüey, ya que lo que más nos gustó fue las casas con sus grandes puertas y ventanales de madera. Seguro que haciendo tu propia ruta encontrarás otros rincones de esta preciosa ciudad. 

Ese primer día, sobre las 15:00, después de patearnos Camagüey, fuimos a recoger el coche que habíamos alquilado por internet a través de Cubacation. Aunque nos hubiera gustado hacer parada en Sierra Maestra, y subir el Pico Turquino, o al menos quedarnos en Bartolomé Masó, no nos daba tiempo y fuimos directamente a Santiago de Cuba.

Algo importante que hay que destacar, es que en Cuba los coches son muy caros y poca gente tiene acceso a ellos, además, el transporte público abunda por su ausencia por lo que la gente tiene que esperar horas al sol para que algún camión o buen samaritano les recoja. Por ese motivo, durante el viaje recogimos y llevamos a tanta gente como pudimos. Así, tuvimos la oportunidad de hablar con muchos cubanos de la zona, ayudarles y no nos supuso ningún desvío en nuestra ruta.

SANTIAGO DE CUBA

Siendo la segunda ciudad más grande de Cuba, y estando acostumbrados a La Habana, Santiago no nos encantó, de hecho está a años luz en cuanto a atractivo turístico y opciones de ocio en comparación con la capital.

El viaje desde Camagüey a Santiago de Cuba duró unas 5 horas y media haciendo paradas por el camino, para disfrutar de vistas como estas: 

Al llegar a Santiago, nos instalamos en la que, posiblemente, fuera la mejor casa particular en la que estuvimos en toda Cuba: Roy’s Terrace Inn. 

Decidimos hacer el recorrido a pie recomendado por la Lonely Planet, y lo que más nos gustó fue lo siguiente:

Escalinata de padre Pico
Una de las estampas más emblemáticas de Santiago, que une el barrio de Tívoli con la calle Bartolomé Masó.

Balcón de Velazquez
Si paseas por el barrio de Tivolí, como hicimos nosotros, puedes disfrutar de prácticamente las mismas vistas que desde este balcón, utilizado por los españoles para divisar piratas.

Casa de Diego Velázquez
En teoría es la casa, actualmente en pie, más antigua de Cuba. La entrada para turistas cuesta 2 CUC y para residentes 2 CUP. El problema es que sí o sí se te enganchan señoras mayores que son las guías de la casa, para decirte: “eso es un jarrón francés, eso un espejo francés, eso de ahí un sofá francés y eso, otro jarrón francés…” Lo cual no aporta nada, pero hay que darles 1 CUC de propina.

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción
En la plaza de enfrente hay conexión wifi, por lo que es una zona de reunión de cubanos y turistas. 

Calle Heredia
Una de las calles más pintorescas de la ciudad, donde se encuentra la pintoresca librería La Escalera.

Afueras de Santiago

A las afueras de la ciudad de Santiago, hay tres lugares de obligada visita:

Basílica de Nuestra Señora del Cobre
Se trata de una basílica erigida entre montañas, en honor a la patrona de Cuba: la Virgen de la Caridad, también conocida como Oshún, la diosa yoruba del amor y la danza, para la santería.

Hay dos caminos para llegar, uno más largo por la autovía y otro, que aunque sea más corto, es mucho peor porque no está asfaltado. Nosotros, por desconocimiento fuimos por el de grava y volvimos por la autovía.

Al tratarse del principal lugar de peregrinaje de Cuba, llegando a la basílica, el camino está repleto de vendedores de souvenirs y amuletos bendecidos. Llegan a pararse en medio de la carretera obligándote a parar para venderte algo.

Castillo de San Pedro de la Roca del Morro
Castillo construido por los españoles en la boca de la bahía para proteger la ciudad de los asaltos por mar. Es una construcción enorme, lo que demuestra el gran poder que tenía el Imperio Español y la importancia de la ciudad. El precio para turistas es de 4 CUC y para residentes 1 CUP.

Desde este castillo hay bonitas vistas a la costa y la bahía. El problema es que cerraban antes de la puesta de sol, por lo que no pudimos disfrutarla desde ahí como teníamos pensado.

La Gran Piedra (1.234 m)
A la Gran Piedra se sube en coche sin problema, exceptuando los últimos metros que hay que subir a pie (459 escalones). Lo mejor son las vistas y el entorno que va cambiando a medida que subes en coche.  A nosotros nos mereció mucho la pena  subir esta montaña.

En nuestro cuarto día de viaje, después de visitar la Gran Piedra, pusimos rumbo a Baracoa, haciendo un pequeño desvío en el camino para ver el Zoológico de Piedras.

El Zoológico de Piedras, idea de un cubano sin estudios artísticos al que ha sustituido en el proyecto su hijo, nos sorprendió gratamente ya que no teníamos muchas expectativas.

Cuenta con unas 200 esculturas talladas en piedra, muchas de las cuales nos alucinaron, sobre todo sabiendo que el padre fue autodidacta, y el hijo aprendió de  él.

BARACOA

El camino a Baracoa es espectacular, aunque hay que tener ojito al conducir, pues hay que atravesar una cordillera con muchas curvas. Ya llegando a la ciudad se puede apreciar los efectos que dejó el huracán Matthew de 2016 en los bosques de alrededor (árboles muertos y arrancados). Todos los baracoenses con los que hablamos recordaban aquella noche, diciendo que pensaban que era el fin del mundo y que hasta la tierra temblaba.

Si nos pareció un lugar precioso un año después de la destrucción llevada a cabo por el huracán, antes tenía que ser realmente espectacular.

Lo que tiene Baracoa de especial, además de la tranquilidad,  es su naturaleza y la comida, la cual es diferente al del resto de la isla. Muchos platos llevan lechita, que es una salsa de coco, tomate, ajo y especias, para acompañar pescados, marisco y pulpo. El chocolate de la fábrica que hay en la ciudad es muy famoso en la isla. El restaurante donde mejor comimos fue El Buen Sabor.

La ciudad de Baracoa a parte de alguna plaza no tiene muchos puntos de interés que visitar, lo mejor son las excursiones a los parques naturales y por la tarde el merecido descanso en Playa Maguana. A todos los lugares llegamos en coche, y las carreteras de los alrededores de Baracoa son las peores que nos hemos encontrado en Cuba.

Día 1 en Baracoa:

El Yunque
La subida al yunque (575m) es durilla, ya que aunque sean solamente 8 km la pendiente es pronunciada y se tarda unas dos horas en subir y otras tantas en bajar.

Es importante llevar agua, ya que suele hacer mucho calor y humedad. El precio para subir es de 10 CUC para turistas, y te incluye al guía, al que hay que darle una propina al terminar, ya que el precio de la entrada es para el Estado y a los guías le pagan una miseria.

Ir el con el guía está muy bien, pues son campesinos de la zona que se conocen a la perfección las plantas y animales del lugar, y te los van enseñando.

A medio camino de la subida hay un puesto de fruta de un campesino, donde paramos un buen rato a descansar y estuvimos hablando de la vida en Cuba y de lo difícil que lo tienen los cubanos. Aquí, el guía encontró un enorme ciempiés, que en la siguiente foto tiene Elena entre sus manos.

Una vez bajamos del Yunque, y después de regalarle mis tenis al simpático guía, nos dimos un merecido baño en una poza, a la que se puede saltar desde una piedra de unos 4 metros.

Playa Maguana
Para acabar el día fuimos a darnos un baño a esta tranquila playa donde acabábamos cada tarde los 4 turistas que estábamos por la zona.

Día 2 en Baracoa:

Parque Nacional Alejandro Humboldt
Parque con una gran variedad de flora y fauna. Al llegar al campamento base puedes elegir entre distintas excursiones con distancias, tiempo y objetivos diferentes. Por el aplastante calor que hacía, el tute que nos habíamos dado el día anterior en el Yunque y las recomendaciones de “El Indio”, que sería nuestro guía en el parque, decidimos hacer la excursión “El Recreo”, que era de las menos exigentes.

El Indio fue un magnifico guía, y además de ser muy simpático nos enseñó un montón sobre plantas y animales. Entre otras cosas pudimos ver el tocororo, el colibrí más pequeño del mundo, la rana más pequeña del mundo, lagartos, el milano, un búho, la cartacuba y los caracoles de colores (polymitas).

El Indio consiguió atrapar una de estas diminutas ranas, lo cual, teniendo en consideración su tamaño aún me parece imposible.

Al final de la caminata nos bañamos en una poza del río y comimos unas piñas que fue a buscar el guía, que con el calor que hacía nos sentó como agua de mayo.

La naturaleza de Baracoa es alucinante, y eso que el año anterior habían sufrido el huracán más devastador en años. No se trata sólo de los parques naturales, en cualquier punto de los alrededores de la ciudad el paisaje es deslumbrante.

HOLGUÍN, GIBARA Y PLAYA PESQUERO

Salimos por la mañana del séptimo día dirección a Holguín, ya que queríamos visitar la capital de ese Estado, antes de llegar a Gibara donde pasaríamos la noche. Los primeros km desde Baracoa en dirección a Holguín son horribles, la carretera es un infierno, llena de socavones y baches.

Llegamos a Holguín sobre las 14:30 y comimos en el Restaurante 1810 que estuvo bastante bien. Dimos un paseo por el centro de Holguín aprovechando las horas de luz.

Ya por la tarde fuimos al pie de las escaleras que llevan a la Loma de la Cruz, a la cual subí yo solo porque Elena estaba reventada. Es una subida de 465 escalones, que te llevan a una loma que corona la ciudad y aporta unas vistas de casi 360 grados.

Ya por la noche llegamos a Gibara, donde, para nuestra sorpresa,  estaban de carnavales. Fue toda una experiencia poder vivir los carnavales de ese pequeño pueblo costero. Básicamente consistía en dos carrozas tiradas por tractores, en las que había chicas con poca ropa moviendo el culo al ritmo del reggaetón; y una plaza con distintos puestos de comida, furgonetas con barriles de cerveza casera y un escenario con música.

Playa Caletones
Al día siguiente, fuimos a la que en teoría era la mejor playa de Gibara. Para llegar a esta playa, a tan solo 17 km de Gibara, se tarda alrededor de 1 hora, ya que la carretera es horrible. De hecho pinchamos una rueda, y menos mal que los cubanos son majísimos y muy resolutivos porque no había manera de sacar la rueda, y entre dos y una palanca lo consiguieron.

Para más inri la playa no nos gustó demasiado, la arena no era fina, no estaba muy limpia y era pequeña. Si nos hizo gracia que los cerdos y las cabras se pasearan por ella como Pedro por su casa.

Playa Pesquero
Como no nos gustó la anterior playa, decidimos ir a Playa Pesquero, mucho más turística pero 1000 veces mejor, de arena blanca y fina, limpia y de agua cristalina. 

Algo más alejada pero también muy buena playa, se encuentra Guardalavaca, que también es muy buena opción.

El último día pusimos dirección a Camagüey para devolver el coche y coger el autobús de vuelta a La Habana. 

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