14 noviembre, 2019

Un día en Filadelfia, PA

Viajeros: Elena y yo
Hospedaje: Casa de mi «hermana americana» y su marido
Días: 1 día
Transporte: Autobús (Megabus)
Ciudad: Filadelfia, PA
Fecha: 04 de octubre de 2013

Cuando vivíamos en DC hicimos una escapada a Filadelfia, Pennsylvania, una de las ciudades con una historia interesante del joven país americano, y de paso hacer una visita a la familia americana con la que estuve viviendo durante un año cuando estaba en el instituto.

Filadelfia fue fundada en 1682 por el cuáquero inglés William Penn, quien quiso que se convirtiera en un centro de libertad religiosa. De ahí el nombre “Philadelphia”, que viene del griego “philos” amor y “adelphos” hermano, por lo que el nombre quiere decir amor fraternal.

Fuimos en un autobús de la compañía Megabus desde Washington DC, que nos costó unos 50 dólares ida y vuelta a cada uno. Desde Washington DC se tarda unas dos horas y media y desde Nueva York menos de dos horas. Como nosotros nos quedábamos a dormir en la casa de unos amigos no tuvimos que reservar hotel, pero hay dos que puedo recomendar: para los más austeros recomiendo el Apple Hostel, típico albergue juvenil; y para los que tengáis un presupuesto más elevado, el Loews Philadelphia Hotel, pidiendo una habitación con vistas al City Hall, que son bastante impresionantes, sobre todo en las plantas superiores.

 

Independence Hall

Lo primero que hicimos al llegar fue ir al Visitors Center para comprar las entradas al Independence Hall, recomiendo hacer esto lo antes posible, porque al ser gratis pueden agotarse pronto. Nuestra entrada era para una hora después así que mientras esperábamos decidimos ver la Liberty Bellsímbolo de la independencia de Estados Unidos e incluso de libertad y abolición de la esclavitud en todo el mundo. Lo que tiene de especial esta campana es que el 8 de julio de 1776 fue tocada en Filadelfia convocando a los ciudadanos para la lectura de la Declaración de Independencia.

Campana

No es más que una campana que simboliza mucho para los americanos. En el edificio donde se encuentra puedes leer sobre su historia y echar el rato.

La visita al Independence Hall empezó a las 10.30 y duró una media hora. Se hace en grupo y una guía te va explicando lo que representa ese edificio y lo que se hizo en él. Para resumir, fue donde se debatió y firmó la Declaración de Independencia de los EEUU.

Al salir del Independence Hall caminamos hacia el Este por Market street, para dirigirnos a la Casa de Betsy Ross, una antigua casa donde vivió la diseñadora de la primera bandera de los Estados Unidos. Se puede visitar, sin embargo no nos apetecía pagar la entrada. Seguimos paseando hacia el Este parando en algunas tiendas de antigüedades que hay por la zona, hasta llegar a la Old City, donde se encuentra una calle muy bonita llamada Elfreths Alley. Según nos dijeron es la calle que ha estado habitada durante más tiempo en los Estados Unidos.

Ya se acercaba el medio día y empezábamos a tener hambre, así que fuimos dirección South street, pasando por el puerto, dónde se pueden encontrar un barco de la armada de 1892, un submarino de la segunda guerra mundial y un velero que ahora es restaurante. South Sreet es una calle interesante, a la que merece la pena acercarse. Aquí, compartimos un típico Philly Cheesesteak en el famoso local Jim’s Steaks. Lo pedimos con cebolla y queso americano, y la verdad es que estaba muy bueno.

South street es la zona de la ciudad que está de moda, con un ambiente moderno y muchas tiendas, bares y restaurantes. Cuando estuvimos, la mitad de la calle estaba cortada por la celebración de una especie de “Oktoberfest”, por lo que había mucho ambiente.

Habíamos quedado con nuestros amigos americanos en Reading Terminal Market. Se trata de un mercado cubierto, tipo Mercado de San Miguel en Madrid, pero mucho más grande y feo. Tiene un parte con mercado de verdad, con fruta, verdura, carne, de todo; y otra zona con muchos restaurantes, en los que compras lo que quieres comer y te sientas en cualquiera de las mesas comunes. Lo único que no me gustó es que para beberte una cerveza no puedes salir de la zona del bar, el resto de puestos no venden alcohol.

También hay una zona de postres, algunos de ellos propiedad de Amish, y en los que se supone que venden productos caseros hecho por Amish. En este mercado puedes comer cualquier cosa, sobre todo en la zona de dulces, en dónde encontramos patatas fritas de bolsa cubiertas de chocolate o beicon cubierto de chocolate. Nos atrevimos con las patatas y no estaban malas del todo.

Después de comer fuimos a la zona de los rascacielos, donde hay algunas plazas chulas como la JFK Plaza, donde se encuentra la escultura de “Love”. Por esta zona también se encuentra el ayuntamiento.

Uno de los rascacielos más impresionantes es el Comcast Center. Es el más alto de Filadelfia y el 15º de EEUU. Pero lo que tiene de especial es el lobby, en el que hay una pared que parece de madera pero que en realidad son pantallas LED donde de vez en cuando muestran imágenes de alta resolución. No tengo ninguna foto de cuando las pantallas parecen madera, pero se ponen del mismo color de las paredes de alrededor y es muy real.

Otro sitio que no os podéis perder en Filadelfia es el Art Museum. Aquí están las famosas escaleras de la película Rocky, las que muchos turistas suben corriendo imitando al ídolo de muchos americanos. A un lado del museo hay una estatua de Rocky. Desde lo alto de las escaleras hay una gran vista al skyline de la ciudad.

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