12 abril, 2021

Tenerife en 4 días

En octubre de 2020 estuvimos 3 días y medio en Tenerife. Esta isla es la más grande de las Canarias y tiene mucho que ofrecer y sobre todo muchos contrastes. El clima en esta isla suele ser muy cambiante e inestable, por lo que hay que ir preparado tanto para pasar unos días en la playa a 30 grados, como para recibir una tormenta torrencial y si se quiere subir al Teide soportar temperaturas cercanas a 0º. 

Nosotros tuvimos un poco de mala suerte porque los días que estuvimos hizo bastante mal tiempo y hubo cosas que no pudimos hacer, como subir al Teide en teleférico, disfrutar de un buen día de playa, ir al faro de Punta de Teno o subir a Masca.

La isla de Tenerife tiene dos partes diferenciadas: el norte, que es más verde, tiene ciudades más interesantes y para mi gusto es más bonito; y el sur, donde hace mejor tiempo, más viento, tiene mejores playas y se suele llenar de turistas extranjeros. 

Debido a la pandemia de Covid19, no había mucho turismo en la isla y los precios de los hoteles estaban bastante bajos, así que decidimos quedarnos 2 noches en el Hotel Barceló Santiago, con vistas al acantilado de Los Gigantes; y la última noche en el NH Tenerife, que se encuentra en Santa Cruz. Los dos hoteles nos gustaron mucho. 

Día 1: La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y Los Gigantes

Llegamos temprano al aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife norte), alquilamos un coche y, aunque nuestra idea era visitar el Parque Natural de Anaga, por el mal tiempo tuvimos que dejar nuestros planes y visitar La Laguna y Santa Cruz. 

San Cristóbal de La Laguna nos gustó mucho. La ciudad nos recordó mucho a ciudades de Cuba, con las casas coloniales de vivos colores y bonitas iglesias con techos de madera. Lo mejor es pasear por sus calles, pero algunos puntos de referencia que visitamos fueron: el Real Santuario del Santísimo Cristo de la Laguna, el Palacio Salazar (obispado), la Catedral, la Iglesia de San Agustín, la Plaza de la Junta Suprema de Canarias y la Iglesia de La Concepción. En la Iglesia de San Agustín hay un precioso claustro con mucha vegetación, pero lamentablemente estaba cerrado al público durante nuestra estancia. 

En La Laguna nos gustó mucho el desayuno en Café Café, sobre todo los zumos naturales y los bocadillos.

Después de patear La Laguna, fuimos a visitar la capital de la isla, Santa Cruz de Tenerife. Es una ciudad más grande y posiblemente con una mayor oferta de restauración y ocio, pero a nosotros nos pareció menos interesante desde el punto de vista turístico. Tampoco tiene monumentos destacados que visitar, lo mejor es pasear por sus calles tomando como referencia los siguientes puntos: la Plaza de España, la calle del Castillo, la Plaza Weyler, el Parque García Sanabria, la calle Villalba Hervás y la bonita Parroquia de San Francisco de Asís, a la que merece la pena entrar. 

En Santa Cruz de Tenerife comimos en un restaurante de comida canaria que nos habían recomendado un par de amigos y nos gustó mucho, se llama La Hierbita

Ya por la tarde, pusimos rumbo a nuestro hotel, hacia el sur. Al pasar a la parte sur de la isla el tiempo cambió y pasamos a disfrutar de algo de sol y calor. Llegamos a Puerto de Santiago, donde se encontraba nuestro hotel y estuvimos fotografiando los acantilados de Los Gigantes desde un mirador del camino y visitamos la playa de los Guíos, de arena negra y a los pies de esos acantilados de hasta 600 metros de alto.

Día 2: Parque Nacional del Teide, Icod de los Vinos, Puerto de la Cruz y Punta de Teno

Después de desayunar fuerte y abrigarnos bien, salimos hacia el Parque Nacional del Teide, donde descubriríamos los paisajes más espectaculares de la isla. Nuestra idea era cruzar la isla de sur a norte atravesando el parque, parando en los distintos miradores que encontrásemos y haciendo alguna ruta a pie, además de subir a la cima del Teide en el teleférico. Sin embargo, debido a los fuertes vientos el teleférico estaba cerrado al público. 

Es interesante atravesar el parque de sur a norte o de norte a sur, pues se puede apreciar los cambio drásticos en el paisaje. Mientras subes la parte sur, la vegetación está bastante diseminada, con pinos entre grandes espacios de suelo de roca volcánica; más arriba los pinos prácticamente desaparecen para dar lugar a un paisaje lunar, tipo desértico; en cambio al bajar o subir por la parte norte, encontrarás un bosque muy denso de pinos. 

Nuestra principal parada en el parque y donde hicimos una pequeña ruta a pie fue en los Roques de García. Son formaciones rocosas de origen volcánico con formas muy singulares. 

También paramos en Minas de San José, donde el escenario es diferente al resto. Con el suelo formado por una grava de un color claro y formaciones rocosas más rojizas, el paisaje era muy bonito. 

Para comer barajamos dos opciones, el restaurante El Sombrerito en el pueblo de Vilaflor que nos habían dicho que era muy bonito, parando en el mirador de Pino Gordo; o ir hacia el norte de la isla y comer en un guachinche u otros restaurantes que teníamos apuntados. Decidimos ir hacia el norte para así visitar también Icod de los Vinos, Garachico y el faro de Punta de Teno. Queríamos haber comido en el restaurante Haydee, pero estaba cerrado. Terminamos comiendo en el restaurante Cofradía de Pescadores en Puerto de la Cruz. El restaurante tiene vistas al puerto y el mar y no comimos mal, aunque el precio era algo más elevado en comparación con otros restaurantes de la isla. Cerca de Puerto de la Cruz se encuentra la Playa del Bollullo, que me habían recomendado como una de las mejores del norte de la isla, pero el tiempo no acompañaba.

Después de comer visitamos el pueblo de Icod de los Vinos, donde se encuentra el famoso Drago Milenario. Este pueblo es bastante pequeño, sobre todo su casco histórico, aunque es muy bonito. 

Después de Icod de los Vinos, pasamos a dar una vuelta por Garachico, un bonito pueblo costero con varias piscinas naturales o charcos, como dicen allí. Una de ellas son las Piscinas Naturales del Caletón

Como era cerca de las 19.00, hora a la que abren el paso a Punta de Teno, y queríamos ver la puesta de sol desde allí, nos pusimos en camino. Al llegar a la entrada al camino, nos encontramos a que estaba cortado debido al fuerte viento que estaba produciendo desprendimientos de piedras sobre la carretera. Nos quedamos con las ganas de visitarlo, pero si te gustan los faros antiguos como a mi, y quieres disfrutar de una bonita puesta de sol no dudaría en ir a Punta de Teno.

Día 3: Playa de la Tejita y Santa Cruz

Este día queríamos aprovecharlo para ir a la playa y visitar algunos «charcos». Sin embargo, ese día nos hizo un tiempo muy malo y apenas estuvimos un par de horas en la playa de la tejita cuando empezó a diluviar.

La playa de la tejita es una bonita playa con una montaña de color rojizo en un extremo. Lo único que tiene es que es muy ventosa y quizás no sea la mejor playa para relajarse, pero si para hacer kitesurf. 

Debido al mal tiempo decidimos ir a Santa Cruz de Tenerife, hacer el check in en el hotel NH Tenerife, y dar una vuelta por la ciudad cuando escampara. Comimos unas arepas en Bar Coral 2 muy buenas y baratas y cenamos en el restaurante El Aguarde, que también estaba muy bueno pero era algo caro para los precios de la isla.

Día 4: Parque de Anaga y vuelta a Barcelona

Durante los 3 primeros días, Anaga había estado completamente cubierta de nubes por lo que no íbamos a poder ver nada. Pero para nuestra fortuna, el último día en la isla amaneció bastante despejado y decidimos dedicar nuestras últimas horas en Tenerife para visitar Anaga. 

Anaga se encuentra en el extremo nordeste de la isla y por su orografía es húmedo y muy verde. Es un parque muy grande en el que hay muchísimos senderos y posibilidades para el que le guste la montaña. Nosotros, al tener poco tiempo y Elena estar embarazada, decidimos hacer una ruta muy sencilla pero muy bonita: el Sendero de los Sentidos.  Después de hacer el sendero, continuamos en coche para volver al aeropuerto de Los Rodeos pasando por San Andrés. En el camino hay varios miradores con vistas espectaculares, como el Mirador de Jardina, el Pico del Inglés o Mirador Bailadero.

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