4 junio, 2020

Myanmar – Lago Inle y Pindaya

Continuamos el viaje de novios a Myanmar. He dividido este viaje en 4 partes, siendo las tres restantes: 
Myanmar – Yangon y Loikaw
Mandalay, bella ciudad de templos
Myanmar – Monte Popa y el mágico Bagan

En Lago Inle estuvimos 3 noches, pero tanto Elena como yo opinamos que con 2 habría sido suficiente. El último día, de camino a Heho para tomar un vuelo a Mandalay, pasamos unas horas por Pindaya.

Día 5: Traslado en lancha al Lago Inle

Desde un embarcadero del pueblo Phe Khone donde cogimos unas barcas a motor que nos llevarían al Lago Inle. Las barcas tienen asientos bastante cómodos, lo único que vas al descubierto y es necesario llevar gorra y agua. El trayecto en sí dura unas 2,5 horas, a lo que hay que sumar las paradas que se hacen por el camino.

La primera parada que hicimos fue en un complejo de estupas llamado Taw Mwe Khaung (Samkar) a orillas de un lago más al sur del Lago Inle. Está bastante mal conservado pero este también es el motivo de su gran encanto, ya que las estupas están cubiertas de maleza e incluso algunas están engullidas por árboles.

Un poco más adelante río arriba volvimos a parar para ver un segundo complejo de pagodas llamado Tharkong, también de unos 500 años de antigüedad pero en este caso bien restauradas.

Como última parada del viaje, tocaba comer, y qué mejor lugar que el Inle Heritage, un centro de conservación, hotel, restaurante y escuela de hostelería. Es famoso por ser uno de los pocos, si no el único sitio en Myanmar, donde se conserva la raza de gato birmano. Fue una de las mejores comidas del viaje.

Después de comer, seguimos el trayecto y ya en el Lago Inle pasamos por delante del templo Phaung Daw Oo y paramos a hacer algunas fotos de los pescadores, antes de llegar al hotel.

Llegamos al hotel Villa Inle, que consiste en unas villas espectaculares a la orilla del lago, con piscina y un restaurante muy bonito. Teníamos la habitación normal sin vistas al lago, pero por ser nuestra luna de miel nos regalaron la habitación con vistas, 10 dólares de descuento en el spa para cada uno y todo lo que quisiéramos del minibar.

Día 7: Lago Inle y primer día de festival de la Pagoda Phaung Daw Oo

Nos levantamos a las  levantarnos a las 5:30 para que a las 6 nos recogiera el nuevo guía Ñi Ñi, e ir a ver la salida en procesión de cuatro de los cinco budas del templo Phaung Daw Oo.

Esta procesión dura 18 días a principios de octubre y es muy curiosa. Suben a las cuatro imágenes de buda a un barco dorado muy recargado y los llevan por los canales con una comitiva de barcas con fieles vestidos con trajes tradicionales y música de todos los estilos, desde moderna birmana a budista.

Después de visitar a este buda milagroso, fuimos a ver un monasterio muy bonito llamado Nga Phe Chaung, también conocido como el monasterio de los gatos saltarines. El monje que entrenaba a los gatos murió y estos ya no están educados, pero el interior del edificio y las imágenes de buda que hay merecen la pena una visita.

Durante el día también dimos vueltas en la barca por el lago inle, entre las casas y parando junto a pescadores, comerciantes, agricultores recogiendo algas para fertilizar sus plantaciones, etc. Otra cosa que nos gustó fue un paseo en canoa con una chica por un pueblo de casas flotantes.

Sin embargo, tuvimos la sensación de que el Lago Inle tiene poco más que ofrecer y que con dos días es más que suficiente. Hicimos varias visitas de escaso interés y, en nuestra opinión, muy enfocadas al turismo, como talleres de telas, de cigarrillos, de barcos de madera y un taller de bisutería de plata. 

Día 8: Lago Inle y festival de la Pagoda Phaung Daw Oo

Por la mañana fuimos a Inthein donde habían pasado la noche los cuatro budas y por lo que nos encontramos con mucho bullicio, fiesta y puestecillos. Lo primero que hicimos fue subir por un largo pasillo techado donde había algunos puestecillos de artesanías en los que hicimos algunas compras.

Al final del pasillo llegamos a la Pagoda Shwe Inn Thein. Alrededor de ésta hay muchas estupas muy diferentes, blancas, marrones y doradas, que al no estar demasiado cuidadas quedaban muy chulas entre la vegetación. Son mas bonitas las que te encuentras antes de llegar a la pagoda principal, las que hay arriba están en teoría más cuidadas pero el entorno es más feo.

Una vez volvimos a la zona del mercado y fiesta, entramos en una pagoda, para ver cómo de forma ininterrumpida los hombres colocaban pan de oro sobre los cuatro budas, que se encontraban en el altar central. Las mujeres tienen prohibido siquiera acercarse a los altares en todos los templos en un radio de un par de metros.

Después de comer en un restaurante de Ywama, la tarde la dedicaríamos por completo a la fiesta de los cuatro budas. Estuvo muy interesante pero al final se hizo algo pesado. Fuimos al Monasterio Heya Ywama, donde empezaba a congregarse la multitud, tanto en tierra como en barcas apelotonadas unas junto a otras en el río.

Tras esperar unas dos horas que se hicieron largas, llegó la barca con los budas e hicieron el esperado traslado al barco grande, donde a partir de entonces serían transportados.

Una vez terminado todo el ritual, y volviendo al hotel, comenzó a diluviar, y es que dicen que los budas tienen poder y todos los años cuando llegan a Ywama el cielo se nubla y llueve.

Día 9: Pindaya y vuelo a Mandalay

A las 8 nos recogió un coche en el hotel y fuimos dirección Pindaya. Paramos en la ciudad más grande del Lago Inle, que curiosamente está sobre tierra y no sobre el lago, llamada Nyaungshwe. Paramos para ver el Monasterio Shwe Yaunghwe, construido en madera de teca, su principal característica son las ventanas ovales de la fachada principal.

En el mismo recinto del monasterio, hay un templo de ladrillo, en cuyo interior las paredes, además de contar con frescos, presentan pequeñas cavidades con figuritas de Buda. Merece la pena ir a este lugar, porque por dentro es chulísimo, pero por fuera puede parecer desapercibido.

De camino a Pindaya paramos en un pequeño pueblo de la carretera para hablar con las familias y ver un poco qué hacían en sus casas.

Seguimos hacía Pindaya y llegamos al precioso Lago Pone Taloke. Nos bajamos para visitar el mercado local, que era muy auténtico, tenía una parte exterior que no está todos los días y otra interior, como si fuera un bazar con puertas de madera en cada puesto.

Volvimos al coche para subir al principal atractivo de Pindaya, la Pagoda de la Cueva Natural de Shwe Oo Min. Se trata de una cueva de piedra caliza bastante grande, con estalactitas y estalagmitas, pero lo que la hace especial es que en su interior cuenta con más de 8.000 imágenes de Buda. La cueva es muy chula aunque los focos que tienen para iluminarla y los plásticos que colocan en la época de lluvia para las goteras, hacen que las fotos no sean especialmente bonitas.

Lo peor de la cueva es que es considerada un templo budista, por lo que hay que ir descalzo. Esto junto a la humedad de la cueva y unas alfombras antideslizantes que hay en el suelo y que se ponen pegajosas, da bastante asco. El cultivo de hongos que debe haber en esa cueva tiene que ser digno de estudio.

La entrada de la cueva parece la entrada a un parque de atracciones pero, como en muchos templos budistas, las figuras de colores vivos lo que hacen es contar una historia. En este caso es la relación entre la cueva, el lago y la ciudad de Pindaya.

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