26 septiembre, 2020

Fin de semana en Oporto

Viajeros: Elena y yo
Hospedaje: Hotel Mercure Porto Gaia
Días: 3 días
Transporte: BlablaCar y transporte público en Oporto
Ciudad: Oporto
Fecha: julio de 2016

Desde Madrid a Oporto se tarda en coche unas 5 horas y media. Habíamos alquilado un apartamento céntrico a través de Booking, pero cuando llegamos a la puerta a las 21.00descubrimos que una hora antes Booking nos había enviado un email diciendo que habían tenido un error en su web y no teníamos la reserva. Después de 3 horas intentando encontrar una solución y hablando con un operador de Booking muy desagradable,  que lo único que nos ofrecía eran alojamientos mucho peores y peor situados al reservado, conseguimos que otro operador más amable nos consiguiera algo mejor. 

El hotel en el que finalmente nos quedamos fue el Mercure Porto Gaia. Está algo alejado, por lo que hay que coger taxi para ir y venir, lo cual nos fastidió en cierto modo.

Día 1: Turismo por Oporto

El primer día de en Oporto fuimos en taxi al puerto de Gaia, uno de los lugares más bonitos de Oporto, un paseo entre las numerosas bodegas de la ciudad y el río Duero, y unas bonitas vistas a Oporto y el Puente de Don Luiz I.

Esta vista de la foto es de mis preferidas de la ciudad, con los barquitos de las distintas bodegas, el puente y la ciudad de fondo. Después de cruzar el puente subimos por las escaleras que hay al frente para llegar a la zona alta, donde se encuentra la catedral. En esta catedral se puede entrar al claustro pagando 3 euros (2€ para estudiantes). Es un bonito claustro cubierto con azulejos típicos portugueses, cómo los que se pueden apreciar por muchos rincones de la ciudad.

Seguimos paseando por el centro de Oporto, visitando la Estación de tren de San Bento y la Torre de los Clérigos, a la que subimos para contemplar las vistas. No son las mejores vistas de la ciudad pero no están mal. Subir a la torre cuesta 3 euros.

Cómo ya era la hora de comer decidimos ir a un restaurante llamado A Tasquinha (Rua do Carmo, 23) donde ponen buena comida portuguesa. Al entrar nos fijamos en otras mesas que los platos eran enormes, así que decidimos pedir una especie de ensalada/salpicón de pulpo como entrante y un plato de bacalao al estilo de Braga para una persona, y de postre una tarta de limón. Salimos llenos y nos salió por unos 37€.

Después de comer fuimos a la librería Lello, cuya entrada vale 3€, pero nos decepcionó porque estaba llena de gente y de andamios porque la estaban reformando. En mi opinión es una librería muy bonita y te sorprendería mucho si te la encontraras de repente en una calle de la ciudad, pero al haberse convertido en una de las mayores atracciones turísticas de Oporto pierde su encanto.

El resto de la tarde la pasamos paseando por el centro, viendo Rua das Flores, Palacio de la Bolsa (al cual no entramos porque no queríamos pagar la entrada), y parando en alguna terraza para tomar algún refresco ya que hacía un calor insoportable y el sol pegaba fuerte. Ya avanzada la tarde fuimos al Mosterio da Serra do Pilar, el punto con las vistas más impresionantes de Oporto, donde pudimos ver un bonito atardecer.

DÍA 2: PLAYA DE MIRAMAR

Nuestro segundo día, como ya quedaba poco turismo que hacer en Oporto, o eso pensamos nosotros, y aún teníamos el día siguiente para ver cosas, decidimos ir a la Playa de Miramar. Para llegar, fuimos en taxi hasta la estación de tren Vila Nova da Gaia, donde por 2,5€ cogimos un tren hasta la estación Miramar, a la que llegamos en unos 20 minutos.

Según habíamos leído esta es una de las mejores playas de la zona y no nos decepcionó. Lo mejor de la playa es la Capilla del Señor de la Piedra, una blanca capilla en lo alto de unas rocas de la orilla.

La playa como tal, tampoco es una maravilla, pero tiene arena fina, agua transparente y  en un domingo de julio no tenía demasiada gente. Además al tener rocas grandes, se forman piscinas naturales que protegen la orilla de las olas, por lo que se puede uno bañar a gusto y sin peligro de revolcones, siempre y cuando puedas soportar el agua helada.

Por la tarde volvimos al hotel para ducharnos y cambiarnos y salir a cenar a Oporto. Fuimos al Restaurante Papavinhos (Rua de Monchique, 23) algo apartado de todo, pero con buena comida y camareros muy simpáticos. Compartimos un plato de almejas, un plato para una persona de bacalao al estilo papavinhos , una botella de vino verde que nos encantó y un postre por 40€ en total. La comida está muy buena, y para dos personas las cantidades están muy bien.

Tras la cena fuimos a tomar una copa al Bar Ponte Pensil, justo al lado del Puente de Don Luiz I. Un lugar muy agradable, con bonitas vistas a la rivera el Duero y con música en directo.

Día 3: Turismo por Oporto y vuelta a Madrid

Nuestro último día en Oporto lo pasamos paseando por el centro, visitando algunas cosas que habíamos dejado para ese último día como: una bodega, el Mercado Bolhao y la Cafetería Majestic.

Decidimos hacer la visita guiada de la Bodega Ferreira. La entrada costaba 6 euros (hay otras más baratas), pero sin duda mereció la pena, ya que el guía lo explicó todo con mucho detalle y las bodegas eran enormes y muy bonitas. En la visita te explican la historia de la marca y la historia del vino Oporto, que nació por casualidad al añadir brandy al vino para que este aguantara mejor la exportación a Inglaterra. Y lo más importante, te explican todo el proceso que siguen para producir los distintos Oportos, ya sean blancos o rojos.

Merece la pena acercarse al Mercado Bolhao, ya sea para comprar productos típicos portugueses o simplemente pasear entre los puestos bien decorados.

En cuanto a la Cafetería Majestic, es una bonita cafetería tanto en su fachada como por dentro, sin embargo es muy cara (un café cuesta 3 o 4 euros), así que simplemente echamos un ojo.

Para este día habíamos dejado para comer el famoso plato portuense de la Francesinha: un sándwich de pan de molde que puede llevar distintos embutidos, carne y con queso gratinado por encima, y bañado en una salsa que también puede variar de restaurante a restaurante. El mejor sitio para tomar la Francesinha en Oporto, según nos dijeron es el Café Santiago (Rua de Passos Manuel, 226).

Sin embargo, no comimos la Francesinha y decidimos tomar otro clásico de Oporto, el Sanwich de Peril e queijo da Serra de Casa Guedes (Praça dos Poveiros, 130), un bocadillo de cerdo asado con salsa y queijo da serra (muy parecido a nuestra torta del casar). Estaba buenísimo, eso sí, solo es apto para quienes les guste el queso con mucho sabor. También tienen otros tipos de bocadillos con muy buena pinta.

Después de comer, fuimos al punto de encuentro con el Blablacar y volvimos a Madrid, después de pasar un fantástico fin de semana en Oporto, una ciudad que sin duda hay que visitar en un fin de semana.

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